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CARLOS LUIS RODRÍGUEZ

El derecho a la okupación

01.06.2017 
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A LOS propietarios de la casa okupada de Santiago les está bien empleado. ¿En qué mundo viven? Parecen no haberse dado cuenta de que la propiedad vuelve a ser un robo como quería Proudhon. No sabe uno si están en edad, pero deberían vender todo lo que tienen y simplemente okupar la casa o local que les interese, sin contrato, notarios, impuestos ni preocupaciones. Habrá gente a la que le parezca aberrante que el ayuntamiento los sancione por incumplir no se qué ordenanza, mientras que ningún inspector municipal se pasó por allí cuando estaban los irregulares inquilinos. Tampoco faltarán ciudadanos arcaicos sorprendidos por las críticas del concello a jueces y policías. Son sólo vestigios de una sociedad residual que no entiende el signo de los tiempos, y sigue apegada a una legalidad caduca.

Por eso, más que escandalizarse porque las víctimas sean culpables, y los culpables, víctimas, hay que dar un paso adelante y plantear en primer lugar la universalidad de lo que ya podemos empezar a llamar derecho de okupación y que de momento es restrictivo. No es razonable que sólo un tipo de colectivos puedan ejercerlo y no todo el mundo. Está bien que la cultura alternativa esté facultada para okupar lo que estime oportuno, pero también las asociaciones de amas de casa, las asociaciones de jubilados, las peñas futboleras o los amigos de la lamprea, por poner unos ejemplos. O sea, que el derecho indiscutible a la okupación no puede ser privativo de ningún sector porque tal cosa sería una contradicción, lo cual nos lleva de la mano a un debate interesante. ¿Crea la okupación derechos adquiridos? ¿Cuánto tiempo es lícito okupar un sitio, impidiendo que otros okupantes hagan lo propio?

Porque está muy bien que el consistorio proteja a los okupantes de la Algalia, pero puede haber otra gente deseosa también de disfrutar del recinto para sus cosas. ¿Presentan una solicitud en el registro, o entran por las bravas y desalojan a los que ya empezaban a comportarse como propietarios burgueses? Sería más lógico que la concejalía responsable de las okupaciones sacara a concurso los locales okupables, y los concediera con la debida transparencia y un plazo determinado. ¿Y qué locales serían okupables? En este punto no cabe ninguna duda: todos. Ser restrictivos y limitar el derecho a la okupación sólo a los ruinosos, es injusto. Además con esta medida se produciría una enriquecedora rotación de los vecinos, como una especie de trashumancia urbana. Convénzanse: la propiedad está en decadencia frente al prestigio de esa K que ennoblece el robo.

Periodista