El Correo Gallego

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Un alcalde (2.0) antisistema

01.06.2017 
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UNA COSA ES ENTRAR en Raxoi al  grito anacrónico de good morning,   Vietnam!, que suena a chiquillada de político inmaduro, y otra muy distinta es caer en la peligrosa y populista tentación de colocarse por encima de la ley  y convertirse en el alcalde (2.0) de los antisistema. Este es, precisamente, el territorio minado que transita Martiño Noriega, el regidor mareante que ha vuelto a liarla. Ningún compostelano con dos dedos de frente tiene la más mínima duda de que sus declaraciones de apoyo a los okupas desalojados de una casona en el corazón de la zona vieja, a un paso de la emblemática Praza de Cervantes, y sus inaceptables críticas a la Justicia y a la Policía, fueron la gasolina que incendió una manifestación nocturna que degeneró en batalla campal, con un atrezzo de encapuchados, contenedores quemados, bengalas y lanzamiento de tornillería pesada contra las fuerzas del orden. Que Santiago sufriese la noche del martes el    terror de la kale borroka, con familias asustadas en las terrazas y las rúas tomadas por los violentos; que se desatase un infierno, subrayamos, tiene que ver, por supuesto que sí, con la complacencia okupa de Martiño Noriega; tiene que ver, que nadie se lo tome a risa, con un estilo de gobierno que pone en cuestión la legalidad y da alas a los antisistema. Si cree que exageramos, moléstese el alcalde que prefiere el mundo virtual a la vida real, quizás demasiado agotadora para él, en echar un vistazo a los relatos espeluznantes que muchos ciudadanos colgaron en las redes sociales, tras ser testigos obligados de tamaña explosión de violencia gratuita. Nos parece un desatino que el desatado alcalde 2.0 y Compostela Aberta defiendan controvertidas actividades okupas que, en sus propias palabras, “optan por funcionar al margen de las instituciones”; fuera de la ley, o sea. Y nos preocupa que el señor Noriega se desentienda de una abrumadora mayoría de santiagueses, y que su concejal Xan Duro se lave las manos a la mañana siguiente de los intolerables altercados y diga que no es problema de Raxoi. ¿No es problema de Raxoi proteger los intereses de los vecinos? ¿No es problema de Raxoi contribuir a garantizar la convivencia y la paz social, en lugar de alimentar los problemas con más madera? Hemos alertado hasta la saciedad del gusto del alcalde 2.0 por el napalm ideológico. Con sus guiños a los antisistema, se está ganando a pulso el escárnio e maldizer de los hastiados compostelanos.