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La Rosa de los Vientos

Libro de horas de un poeta

XURXO FERNÁNDEZ  | 03.02.2008 
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Ciertos libros son gemas raras, talladas con la brillante precisión polifacética del Koh-I-Noor. Uno piensa, por ejemplo, en los hermosos libros de horas, iluminados por manos sabias en algún remoto scriptorium, como aquél del Duque de Berry –Les très riches heures–, que se conserva en el museo Condé de Chantilly.

He ahí los libros de artista. Aquél Paris, ma ville, con texto de Blaise Cendrars, obra para la que un Fernand Léger en estado de gracia creó una de las tipografías más bellas de la era moderna, o Interieur avec figures, donde la colaboración entre dos amigos, José Ángel Valente y Antoni Tàpies, alcanzó cotas sublimes; o el espectacular Die Kunst und der Raum, para el cual el filósofo Martin Heidegger consiguió a Eduardo Chillida como ilustrador.En nuestros tiempos, la tradición del libro de artista, entendido como un producto seriamente limitado, se ha mantenido. Como ejemplo reciente, recuerden la intervención de

Leopoldo Nóvoa en el Alén de Valente (lo que Rocío Santa Cruz, la de Raíña Lupa, responsable de esa edición y de tantas más, podría contarles...).

Pero siempre ha habido, a la par, otro tipo de libro, más generoso en la tirada, menos elitista por lo tanto, que ha estado en el ojo atento del bibliófilo sensible. Es, simplemente, el libro bien cuidado, mimado hasta el último detalle, donde texto, imagen y tipografía caminan de la mano, sobrevolando los altos cielos de la inteligencia.

A este orden pertenece la última joya que hemos conocido. Se trata de 24 10 06. Lo ha editado Candeia, a medias con Litonor, y sus dignos autores son dos gigantes patrios: Manuel Martínez y Anxos Sumai.

Podría decirse que el volumen entra por la vista. Las fotos de ese creador tan complejo y tan exquisito que es Manolo son algo que, sólo por cuantificar su valía, equipararíamos a aquella serie insuperable de Alberto Schommer de Dios, la Catedral de Santiago (otra de las cumbres del siglo XX), donde el alavés demostraba que el símbolo compostelano era, como diría Umberto Eco, una Opera Aperta.Esta obra es tan grande como un grabado de

Rembrandt. La lectura superpuesta de las imágenes –cotidianas, dramáticas, puras como la nieve o como el pudor ígneo– y los textos lúcidos y serenos de Anxos evoca a Beatriz guiando a Dante. "O meu persoal reconto de bágoas", o bien "esa flor só miña que nace do fondo do meu precipicio", recuerdan no sólo al más profundo de los poetas más complejos, como era el Alighieri, sino a la doctrina de Schopenhauer, según el cual el arte es esa flor deslumbrante que encontramos en nuestro camino vital, en nuestro lifetime, y que nos hace variar notablemente de actitud ante el resto de nuestros congéneres.

Otro más de nuestros textos más sagrados. Otro libro luz o faro. Una obra maestra que perdurará en el curso del tiempo.

v WEB MÁGICA. Hemos hecho un descubrimiento sensacional, gracias a la revista electrónica Efe Eme. Se trata de la web de Peter Gabriel, el que fue cantante de Genesis. Es we7.com. Lo más interesante es que uno puede descargarse gratuitamente un montón de discos del rock más clásico, de los Kinks o los Ramones a Bert Jansch, con mucho blues y country de por medio, y algo de clásica o jazz. Prueben y sorpréndanse.

v GURPEGUI. Nuestra amiga Maricarmen Abeleiras sigue haciendo una lamprea magistral. Les recomendamos, cuan- do se den una vuelta por el Gurpegui, que la acompañen con un tinto respetable. Como un Dominio de Valdepusa Eméritus del Marqués de Griñón. Un maridaje perfecto.