El Correo Gallego

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LOS DEBATES DE LA NUEVA GALICIA

El plan de Táboas y el temor de Xosé Crespo a organizar safaris

La conselleira ha llamado ya dos veces para el gran pacto del suelo a las puertas de la federación de municipios // Crespo, presidente de la Fegamp, se lamenta del papel de "cenicientas que morren de fame" de los concellos

POR JOSÉ LUIS LOSA   | 04.06.2006 
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Primera conclusión que se extrae del debate sobre suelo y vivienda de esta semana. Teresa Táboas tiene un plan. No es solamente el plan aprobado por su Consellería, sino una idea clara de la necesidad del Gran Pacto por el Suelo que esta tierra necesita. Un plan en el cual reside la previsión del futuro. La voluntad de convertir la Consellería en agente urbanizador de la vivienda pública. La certeza de que la ordenación de un territorio tiene que tomarse desde una instancia supramunicipal. De que no se puede suturar un país con localismos. Ni planificar a la carta. Ni convertir una leira en otra cosa y hacer millonario a tu vecino, aunque tú, como alcalde, te sientas estupendo después de hacer millonario a tus conciudadanos.

No puedo dar fe de que a Xosé Crespo, presidente de munícipes gallegos, le dejase muy a favor de obra el plan que tiene Teresa Táboas. De hecho, parece que se va haciendo el sueco en los llamamientos que, desde la Consellería, Táboas le ha hecho para que lleguen a ese gran pacto.

- "¡Espero a la Fegamp¡" - dice por dos veces Táboas.

- "La Xunta de Galicia quiere hacer de guardián"- se escuda Crespo, quien ha acudido al debate con espíritu quejumbroso. Los ayuntamientos son las "cenicientas" en el reparto de la tarta, dato cierto e irrefutable. Pero Crespo extrema su dramatismo. Habla de los concellos donde hay todavía cierta presión urbanística, los de la cornisa cantábrico-atlántica, que aún pueden vivir. Pero ellos, los del interior, "morren de fame".

Dentro de poco, tendrán que dedicarse a organizar safaris, o eso dice Crespo, que parecería estar temiendo que Lalín se convierta en "Hatari". Pide que la Xunta les dé medios para que ellos puedan planificar su urbanismo.

No quiere ceder los derechos sobre el suelo. "Que eso son cartiños", como apunta Xosé Manuel Rosales, coordinador del Proyecto Terra. Se comprende el desencuentro. Es una cita aplazada porque una de las partes teme perder en ella algo más que la virginidad. Los "cartiños", la "potestad" sobre el suelo. Crespo continúa con su lamento: "Cuando un alcalde va a la Xunta con un plan urbanístico, parece ir con algo pecaminoso". Y se pone sentimental, a qué negarlo:

"E por pedir algo, dende a consellería non se nos trata con cariño".

Así que Teresa Táboas hace ese llamamiento, esa plegaria no atendida, a la Fegamp, para que lleguen al pacto por el suelo. Y Crespo se escuda en la ausencia de cariño. Oye, que les pongan unos bombones, unos licores, un roscón, un bolero, que les den unas palmadas en el hombro. Un poco de talante. Ah, Crespo encuentra otra dificultad añadida: una "pinza" entre Consellería y constructores. El vicepresidente de la Asociación de Promotores de Galicia, Ángel Gallego, apoya un intervencionismo exterior en los concellos, con la que está cayendo. Y expresa su apoyo al Plan. Y su ilusión, por primera vez, para hacer viviendas de alquiler. Y encima no pide cariño.

LA FE EN EL GRAN PACTO POR EL SUELO

Una habitación propia

Se percibe una actividad, una voluntad de eliminar rémoras en la actitud y las ideas que expresa la conselleira de Vivenda. Y por pensar eso no voy a pedir que se me trate con cariño. La claridad en la defensa de la vivienda protegida. El gusto por el modelo nórdico, donde se pone un tope al precio de alquiler, lo que frena la rueda de las especulaciones y la economía del ladrillo. También es bueno que una conselleira se distancie de la idea única del modelo familiar "Cuéntame", que ella misma cita, y reconozca que, cada vez más, existen ciudadanos que desean o deciden vivir solos. Y en ellos piensa cuando se refiere a la vivienda protegida donde se incrementa el espacio de un solo dormitorio de los 26 a los 40 metros cuadrados. Esa música suena muy bien. Es como la reivindicación de la "habitación propia" de Virginia Woolf, pero esta vez aplicada a una especie hasta ahora no bien vista: el soltero/a "bien relacionado".

Parecía que desde la Administración sólo se preveían dignos de apoyo los del "modelo Alcántara". Pero hay una sociedad más allá. La de los jóvenes que expresa Rubén Cela, con hipotecas a treinta años y contratos a dos meses. Y la de los solteros y solteras "bien relacionados", que no renuncian a su habitación (y hay que ver, 40 metros dan para mucho: delicias turcas, lo menos) y por fin están contemplados en una Consellería con aire de modernidad. Y encima, los constructores embelesados, aunque eso sí, ya hablen de reducir los 40 metros a 30-35. Que una cosa es libertad y la otra libertinaje .