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"La historia de la SD no podía diluirse", dice el ex presidente

"Decidí optar a la compra por el cariño que le tengo a los colores, aunque no pretendo que lo adquirido vaya a venir a mi casa", añade

A.P. • SANTIAGO   | 04.07.2006 
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"Fui a la subasta por el cariño que siempre le he tenido a los colores, y me ha dado mucha pena ver que ha ido muy poca gente. Lo que no podía ser es que cada lote de trofeos se marchase a una parte: así se diluía la historia de la SD, por eso compré", dijo ayer José Albarrán, ex presidente de la SD Compostela.

Albarrán justificó así su decisión de adquirir los 25 lotes de trofeos del Compostela que salieron ayer a subasta e incidió en este aspecto: "Se estaba poniendo en venta la historia del Compostela, y para evitar que se rompiese decidí comprar, porque además no vi una ilusión en que una determinada persona adquiriese todos los trofeos".

El ex presidente ha dejado claro que con esta compra no pretende quedarse con los trofeos adquiridos, "aunque legalmente ya soy su único propietario y es algo que me llena de orgullo", sino que el siguiente paso que quiere dar es "hablar con algún responsable del Ayuntamiento para ver si los trofeos se pueden quedar en San Lázaro. En mi casa no los puedo meter, porque entonces yo me quedo fuera y tengo que ir a dormir a la Quintana", bromeó.

Albarrán es consciente de que "los 61.000 euros aportados no pueden ser ayuda, con ellos poco se puede hacer porque el club está en proceso de liquidación. Los euros no ayudan, pero sí que los trofeos no se pierdan".

Por eso, también pretende "esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos.

Y el día que crea conveniente, que vea que en Santiago hay un proyecto serio y formal, con los directivos adecuados, no me importará entregárselos", concluye.

ENTRE 1969 Y 1978

Diez años en la dirección de la entidad

Durante diez años, entre 1969 y 1978, José Albarrán fue presidente de la SD Compostela. Él recuerda esta etapa como "tiempos muy difíciles, porque no había dinero, el fútbol no generaba lo que hoy y no había casi ayudas". También recuerda que el campo, Santa Isabel, "estaba muy mal e iba poca gente". Aunque Albarrán dejó huella: dotó al club de una sede social, un piso en la calle República Argentina, e instaló la luz artificial en el campo de Santa Isabel .