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Presidente del PPdeG

Núñez Feijóo: “El ‘Prestige’ fue un accidente; esto, una catástrofe debida a la soberbia de la Xunta”

Galicia se está calcinando y la Xunta, de vacaciones. Espero que Touriño exija responsabilidades en el Consello del 24” //“Sería incapaz de presentar moción de censura con mi tierra ardiendo”

POR DANIEL DOMÍNGUEZ  | 17.08.2006 
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Núñez Feijóo, presidente del PPdeG
FOTO: Gallego

La lluvia ha dado un respiro a Galicia, pero el presidente del PPdeG, Alberto Núñez Feijóo, mantiene la tensión y la determinación a la hora de responsabilizar de lo sucedido a la Xunta. En su opinión, acabar con el trabajo de más de una década de lucha contra el fuego ha limitado la capacidad de respuesta de los servicios de extinción. Al no atajar las llamas pronto, las casas se han visto afectadas. La reacción ciudadana y las estampas de una Galicia devastada son algunas de las similitudes que muchos sectores de la sociedad ven entre la situación actual y las sucesivas mareas negras ocasionadas por el Prestige. Feijóo le cierra la puerta a esa comparación. "Un accidente no se puede evitar y esto era previsible", argumenta. El desbarajuste y la falta de comunicación en el bipartito, en el que "conselleiros del Bloque no despachan con el presidente Touriño", han convertido los incendios en un "problema de seguridad ciudadana". En esta apreciación coincide con el conselleiro de Medio Rural, Alfredo Suárez Canal. Es lo único en lo que están de acuerdo.

– Ahora que la lluvia concede una tregua, dónde se encuentra el origen de la situación actual?

– La decisión de partir la Consellería do Medio Rural y la de Medio Ambiente fue un error porque la unidad de actuación sobre el territorio forestal es fundamental. Tenemos un Gobierno novato que nunca ha gestionado los incendios y sin cabeza rectora que lo dirija. Eso añadido al desmantelamiento de la cúpula directiva, la disfunción del operativo de incendios, el conflicto sindical, un ejército que no estaba comprometido como estaba en los últimos 15 años, y la reducción del 34% de efectivos, da lugar a este desastre.

– Dentro de las hipótesis sobre las causas, el alcalde de Santiago ha vinculado el fuego en la capital con un ataque premeditado contra la residencia del presidente de la Xunta. ¿Qué le parece?

– Ojalá sea verdad. Nunca ha habido tanta investigación policial, pero hay 30 detenidos. Desde 1998 a 2004 se han capturado 656, una media de cien al año. Ocho de los detenidos actuales son mayores de 70 años, cinco están ingresados en psiquiátricos y siete, en prisión. Evidentemente, esto no es una trama. Pero el alcalde de Santiago tendría que dar alguna respuesta a lo que ha ocurrido en Santiago.

– ¿Qué se oculta tras esta oleada de llamas?

– No ha habido más incendios. Desde el 1 al 4 de agosto, se produjeron 249. En 2004, 437; en 2003; 295; en 1999, 370. El problema es que antes ardía una hectárea en cada uno. El operativo no ha funcionado.

– ¿Considera una cortina de humo la trama incendiaria denunciada en un primer momento?

- Sí. El propio ministro dijo que no lo podía confirmar. A mí me gustaría que la hubiese y el año que viene estaríamos más tranquilos. No se puede ocultar con disculpas lo ocurrido y es que en 1989 se quemaron en Galicia 200.000 hectáreas y los siguientes años 25.000 de media. Y en éste, en 3 semanas, se quemó más que en tres años. Eso significa que hay algo que falla.

– Usted ha reiterado que el Gobierno debe asumir sus responsabilidades. ¿Pasa esa acción por dimisiones dentro de la Xunta?

– Galicia se está calcinando y el Gobierno está de vacaciones. Nadie sabe cuál es el procedimiento de ayudas, ni cómo puede afectar al marisqueo y a la pesca de bajura, ni qué va a pasar con la madera, ni por qué las grandes vías de comunicación han ardido en sus márgenes. Espero que el presidente adopte decisiones de exigencia de responsabilidades a su Gobierno el día 24 y, si lo hace, tendrá la mano tendida del PP por un pacto forestal. Es imprescindible saber lo que pasó en la comisión de investigación y, después, proponer medidas correctoras.

– Esta petición es similar a la que hacía la oposición durante la crisis del ‘Prestige’. ¿Ve similitudes con aquel momento?

– El Prestige era un accidente. Había un señor griego que manejaba una chatarra flotante, que tuvo una avería en su barco y que intentó meterlo en las rías. Los accidentes no se pueden controlar. Esto está claro que era previsible. Cuando hay temperaturas altas y viento del nordés el riesgo (de incendios) es altísimo. Hoy han pasado decenas de buques con sustancias peligrosas por el corredor de Fisterra. No le echaría la culpa al presidente porque un barco encalle en las costas. Esto es una catástrofe como consecuencia de la soberbia y la novatez de un Gobierno, por pensar que todo lo que hacía antes el PP no servía. Al final, el azar ha sido tan cruel con este Gobierno como probablemente se mereciese.

– ¿Qué diferencias ve respecto a entonces como oposición?

- Hacer oposición después de gobernar conlleva unos límites, que son en los que nos estamos moviendo. Yo sería incapaz de presentar una moción de censura cuando el país está ardiendo o de pedir la dimisión de conselleiros que estaban intentando, al menos el de Medio Rural con escasa eficacia, luchar contra el fuego. Eso es una diferencia entre una oposición que quiere ser responsable a una oposición hoy convertida en Gobierno que es irresponsable.

– Algunos critican la actitud de su partido durante la crisis.

– Ya me gustaría tener a mí una oposición así, que me hubieran ofrecido un pacto como yo lo he ofrecido, que hubiesen constituido comités de crisis en todos los ayuntamientos, y que el PSdeG hubiese constituido un comité de crisis antes que la Xunta. Que sean humildes y reconozcan que no lo han hecho bien, que ha habido fallos y han estado desbordados.

–Ustedes y la Xunta coinciden a la hora de proponer un rediseño de la política forestal gallega a partir de ahora. ¿Cuáles son las prioridades de actuación ahora que parece haber pasado lo peor?

- Lo primero, rediseñar nuestro operativo contraincendios porque lo urgente ahora es apagar el fuego. Pasarán años antes de que las nuevas políticas sean efectivas, por lo que tenemos que estar preparados ya para el próximo año. Segundo, habilitar unidades policiales específicas y permanentes en Galicia y lograr que los incendiarios se sientan acosados. Tercero, cambiar la estructura de propiedad. Un bosque de 1.000 metros es una leira que tiene árboles encima. Como no forman parte de los ingresos familiares, no se cuidan y perjudican a los montes limpios.