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defiende la seguridad de la instalación

Reganosa niega que su actividad perjudique al sector marisquero de Ferrol

Precisa que los buques gaseros tienen los mismos límites del puerto que el resto de barcos similares

E.P. FERROL  | 05.06.2007 
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La empresa Reganosa rechazó hoy que el funcionamiento de la planta de gas de Mugardos tenga repercusiones en la actividad del sector marisquero de la ría de Ferrol y, además de defender la seguridad de las instalaciones y de la llegada de buques metaneros, rechazó que en caso de accidente fuesen necesarias evacuaciones masivas de población.

En un recorrido por la ría de Ferrol desde el muelle de Mugardos hasta el puerto exterior, técnicos de Reganosa explicaron a los medios de comunicación los criterios de seguridad de la navegación de buques metaneros en el interior de la ría y los riesgos existentes en la planta de gas.

Reganosa precisó que los buques gaseros tienen los mismos límites del puerto que el resto de barcos similares y que la única diferencia es la necesaria presencia de dos prácticos a bordo durante las maniobras del barco. Las condiciones meteorológicas también son más estrictas para los gaseros, puesto que tiene que registrarse una visibilidad de 1.200 metros, frente a los 800 habituales.

Según la empresa, el canal de navegación deberá estar libre para el tráfico de gaseros, al igual que en el resto de buques de estas características, en la zona entre castillos, por lo que las restricciones al marisqueo no serán mayores que las derivadas de cualquier otro tráfico portuario, ya sean "mercantes, de pasajeros o con carga de carbón", según afirmó el reponsable de mantenimiento de la instalación, Jesús Losada.

NORMAS DE REMOLQUE


En cuanto al proceso de remolque, las normas exigen para los gaseros cuatro remolcadores --dos a proa y dos a popa-- durante las maniobras de entrada, atraque, desatraque y salida y, durante el tiempo que el gasero permanece amarrado, un remolcador estará parado próximo al barco y los buques deberán navegar a una distancia mínima de 200 metros

El fondeadero de Santa Lucía, definido en los criterios de navegación para el Puerto de Ferrol con el número 3, es el mismo que para cualquier otro buque de similares características. Además, los técnicos de Reganosa negaron que, en caso de emergencia, los buques gaseros no puedan salir al exterior de la ría y aseguraron que "un buque de gas siempre va a poder abandonar el puerto en caso de que lo necesite", con marea alta o baja.

Jesús Losada aseguró que también los buques gaseros que acceden al interior de la ría, llegan con carga de agua, por lo que "si las condiciones de seguridad y los criterios de los técnicos y de las autoridades competentes así lo estiman, los gaseros podrán salir siempre de la ría" con el apoyo de remolcadores.

"Por seguridad, donde mejor va a estar el buque es en la planta amarrado", precisó, tras lo que añadió que "si tiene que salir, posiblemente vaya al fondeadero de Santa Lucía, en donde se le podrá asistir". Por todo, manifestó su confianza en el funcionamiento de los buques y aseguró que "se trata de barcos que están muy bien cuidados e inspeccionados, en condiciones óptimas de navegación".

EMERGENCIA EXTREMA


En referencia a supuestos de emergencia extrema, como posibles amenazas de atentado, los técnicos de Reganosa afirmaron que la responsabilidad estaría en el servicio de Inteligencia del Estado, pero rechazaron "especular" sobre casos hipotéticos, ya que "se podría caer un satélite y estar el buque amarrado, pero eso sería hablar por hablar", según Losada.

En todo caso, recordaron que la planta de gas ya cuenta con un plan de emergencias interior y subrayaron que el exterior es competencia de la Xunta de Galicia. Aún así, Manuel Alonso aseguró que instalaciones como la regasificadora "tienen riesgos limitados" y que los accidentes "podrían ocurrir una vez cada 100.000 años".

"No son previsibles evacuaciones masivas" en caso de emergencias, según declaró Manuel Alonso, ya que "no hay afecciones relevantes más allá del propio límite de propiedad", por lo que sólo reconoció la posibilidad de que se produjesen "molestias muy limitadas al entorno inmediato de la planta de gas".

En cuanto a los daños al sector marisquero, la jefa de laboratorio de Reganosa, María Rey, explicó que el agua de mar captada en la fase de regasificación se utiliza para la eliminación de bacterias, pero se devuelve al mar sin residuos de cloración y a una temperatura seis grados inferior, que "favorecería la proliferación de especies".