El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

CELTAS SIN FILTRO

LUIS POUSA

Puentes de negociación

05.06.2007 
A- A+

Como es sabido, España tiene una muy escasa dotación de recursos energéticos, sobre todo de petróleo y gas natural. En este panorama, Galicia se distingue por ser una las comunidades productoras de energía eléctrica a partir del agua y del viento. Pero al mismo tiempo que es una de las campeonas nacionales en energías limpias y renovables, como la hidroeléctrica y la eólica, cuenta con algunas centrales térmicas de carbón, catalogadas por la Unión Europea de altamente contaminantes debido a las enormes cantidades de dióxido de carbono (CO2) que emiten diariamente a la atmósfera.

Tales emisiones se reducirán de forma ostensible una vez entren en funcionamiento los sistemas de ciclo combinado carbón-gas natural que han incorporado dichas centrales a sus instalaciones. Aspecto positivo en el que tiene que ver la presencia de Reganosa, de cuya planta saldrá el gas natural que utilizarán aquellas en el ciclo combinado.

El gas natural es una energía estratégica para la reducción de la contaminación del aire y de sus efectos perversos en el calentamiento global, y también para el sistema productivo gallego. La gasificación de Galicia es un salto positivo, tanto por razones de diversificación de suministros, como por la versatilidad de sus aplicaciones y por ser una de las energías más limpias y con mayor poder calorífico. Por tanto, nadie o muy pocos están en contra de la planta de gas, las discrepancias surgen por su actual ubicación. Y esas discrepancias han generado un conflicto social latente, que se hace visible en las acciones de protesta llevadas a cabo por los mariscadores de la ría de Ferrol.

Los biólogos descartan que la regasificadora genere contaminación en la ría. En cambio, advierten de que los mayores peligros en este sentido los está creando la construcción del puerto exterior, al impedir el movimiento natural de las aguas y, por tanto, su renovación. Con las consiguientes consecuencias negativas que puede tener eso sobre la fauna y la flora marítimas de la zona. Lo que obliga a los técnicos a buscar soluciones.

El problema de la planta es, sobre todo, los riesgos que entraña su emplazamiento en el caso de que haya un accidente. Los mariscadores exigen, entre otras cosas, que Reganosa haga un plan de seguridad exterior y lo muestre públicamente. Es decir, reclaman unas garantías y, si estas no se cumplen, que la planta sea trasladada a otro sitio en el que las condiciones sean más idóneas.

Dado que la inversión ya está ejecutada, el coste económico de esa operación resultaría muy alto y, muy probablemente, haría inviable el negocio. Por otro lado, los juristas consideran que la Administración no puede anular la licencia, aunque sí exigirle a la empresa el estricto cumplimiento de las medidas de seguridad, con arreglo a la normativa vigente. Esta es, a grandes rasgos, la situación de hechos consumados que han heredado los actuales gobernantes de la Xunta, sin apenas margen de maniobra para hacer otra cosa que no sea extremar los controles sobre la planta y el tráfico de metaneros en la ría e intentar establecer puentes de diálogo entre los mariscadores y Reganosa.

La negociación es la manera de solucionar un conflicto que no se habría producido si, en su día, fuese la razón y no el capricho la que determinase el emplazamiento de las instalaciones gasísticas.