El Correo Gallego

Portada  |   RSS - Portada RSS

a bordo

Ence, de entrada no

CARLOS LUIS RODRÍGUEZ   | 07.05.2008 
A- A+

Si alguien de la Consellería acabara de secretario general de Ence, el paralelismo con la OTAN sería perfecto. En ambos casos se pasa del rechazo terminante, a un ambiguo de entrada no, que luego se convierte en una aceptación parcial basada en el pragmatismo. Sólo quedaría por saber, en el caso de la factoría dichosa, cuándo se cambia definitivamente de postura y quién será el Javier Solana celulósico.

Por de pronto, Ence obtiene la autorización ambiental sin haber desvelado todavía la fecha de su marcha antes de 2018, ni su destino. Gana tres años de tranquilidad en los que pueden pasar muchas cosas y aparecer nuevos argumentos para su permanencia en Lourizán, igual que aparecieron para mantener a España anclada para siempre en la Alianza Atlántica.

Nada simboliza mejor que Ence las contradicciones de nuestra política industrial y medioambiental. El mismo Gobierno y los mismos partidos que la expulsan de la ría de Pontevedra aplauden que en otra situada un poco más arriba se instale Reganosa, dando la impresión de que hay parajes de primera y de segunda, unos dignos de protección y otros aptos para el sacrificio.

Con motivo de esta última decisión sobre el complejo, el conselleiro aporta dos razonamientos que añaden perplejidad al asunto. Señala Vázquez que Ence y Elnosa cumplen escrupulosamente la normativa, de tal manera que la Administración se limita a cumplir la legalidad. ¿Entonces por qué hay que echarlas? La afirmación cuestiona el fundamento mismo de la lucha que el alcalde Lores y la asociación de Antón Masa mantienen desde la prehistoria, porque convierte sus campañas en un capricho.

Pero los socialistas no son ajenas a ellas. No sólo el PSdeG local se sumó con entusiasmo a las movilizaciones, sino que Touriño firma con Quintana un pacto de Gobierno en el que se hace mención expresa al cierre. Tras las pancartas de OTAN no, bases fuera, también marchaban los mismos que poco después se volcaron a favor del en el referéndum sobre la permanencia. He ahí otra pasmosa similitud.

Como queriendo guardar la equidistancia, el conselleiro comenta también que a Ence se le da una autorización de tres años, mientras que al resto de las empresas se le otorgan ocho. Aquí la legalidad desaparece para ser sustituida por algo muy parecido a la arbitrariedad. Si la factoría de Lourizán cumple como las otras industrias, el trato tendría que ser el mismo.

La autorización ambiental que se concede desvela de paso que aquellas mesas que se anunciaron para encontrar ubicaciones diferentes están sin mantel. Ni la deslocalización es fácil, ni está claro quién asume los costes, ni los sindicatos parecen muy felices con el exilio. Mientras tanto, Ence perdió su galleguidad empresarial y vio frustrado el sueño de ser el corazón de una Galicia convertida en potencia papelera.

En términos políticos, se ha transformado en un peligroso búmeran. Fue en su día uno de los arietes en la lucha contra el fraguismo, y ahora regresa convertida en manzana de la discordia del bipartito, sin que sea viable la solución plebiscitaria que Felipe González encontró en aquel entonces para salir del atolladero de la OTAN.

En suma, que el alcalde Lores habla de traición y el conselleiro Pachi de demagogia. Algo hay de las dos cosas. Se traiciona le letra y el espíritu de tantas y tantas movilizaciones, en las que la demagogia jugó un importante papel. Sea como fuere, por el momento, Ence, de entrada sí.