Domingo 08.02.2009
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La legislación vigente impide el acceso a bebidas alcohólicas a los menores de 16 años y amplía la prohibición hasta los 18 en el caso de licores con más de 18 grados. Pero la realidad demuestra que ocho de cada diez estudiantes de entre 14 y 18 años han consumido alcohol en alguna ocasión y que el 30% se ha emborrachado en el último mes.
Los datos pertenecen a la Encuesta escolar 2006 y fueron facilitados ayer por el subdirector xeral de Saúde Mental e Drogodependencias, Víctor Pedreira, en unas jornadas sobre el botellón organizadas por la Dirección Xeral de Administración Local y la Academia Galega de Seguridade Pública. Desde su posición de analista sanitario, Pedreira se presentó como "portador de un discurso antipático", enumerando los problemas asociados al consumo de alcohol.
El alcohol, dijo, es hoy el tercer factor de riesgo para la salud (por detrás del tabaquismo y la hipertensión arterial), pero sus perjuicios son especialmente dañinos cuando el consumo comienza en la adolescencia. Los estudios señalan que los bebedores abusivos tienen un 10% de posibilidades de desarrollar una adicción crónica, pero el porcentaje, destacó Pedreira, alcanza el 47% si ese consumo indebido se inicia antes de los 14 años de edad. Entre otras razones, porque el sistema cerebral de recompensa que segrega dopamina ante situaciones placenteras es especialmente sensible en la adolescencia, aumentando el riesgo de dependencia.
La fórmula del botellón, añadió Pedreira, introduce además una serie de agravantes. "Se rompen -explicó- todos los límites" que, al menos teóricamente, pueden disuadir el consumo: desaparece la barrera del precio, el de la edad mínima (el 20% de los participantes en botellones son menores de edad), el del horario y el del uso de otras sustancias cuyo consumo puede ser vigilado en el interior de un local.
Sin negar que "existe un problema con algunas pautas de consumo", el director xeral de Xuventude, Rubén Cela, matizó que "en la cultura gallega y occidental, el consumo de alcohol vinculado al esparcimiento es algo común". "En las bodas -señaló- no vemos que se tome zumo natural y tampoco en la celebración del gordo de Navidad se brinda con agua con gas".
¿Cómo se celebra el gordo?
En la misma línea, el director xeral defendió que "el botellón es una parte muy pequeña dentro del consumo de alcohol" y lamentó que se "criminalice al chaval que está en un parque con una litrona", pero "se trate como a un señor al no tan chaval que esta tomando copas y más copas de primeras marcas en la barra de un establecimiento".
En las mismas jornadas, según informó AGN, el profesor de Sociología de la Universidad de Extremadura Artemio Baigorri expuso la escasa efectividad de las vías represivas para luchar contra el botellón. "El botellón no es una perversión de la juventud -señaló-, sino una respuesta adaptativa e imaginativa a una necesidad relacional básica".
061, no más avisos que una verbena
Rosario García Rúa, médico del 061 en Santiago, indicó que en todo el mes de mayo el servicio atendió a 9 personas en el ámbito del botellón, siete con "borracheras simples". Preocupan las edades, pero el impacto del botellón, concluyó, no es mayor que el de cualquier verbena.
La mitad admiten usar el cannabis
Según el último informe del Observatorio de Galicia sobre Drogas, en el botellón un 70% de los jóvenes consumen alcohol, el 50% también usa el cannabis, un 13% cocaína y un 5% drogas de síntesis. La edad de inicio en el alcohol se sitúa en 13,9 años.
Por el precio y por conocer gente
Cela indicó que el 39,4% señala el precio de las copas como principal motivación para utilizar el botellón. Otro 23,7% lo hace por el buen ambiente que encuentra allí, un 11,7% por conocer gente y otro 8,5% por la inferior calidad de las bebidas servidas en algunos locales.
Estudiantes, de 20 a 24 y medio urbano
Según el perfil presentado por Rubén Cela, los participantes en el botellón son hombres (2 de cada 3), de medio urbano (45,2%), de 20 a 24 años (47,5%) y estudiantes (54,48%). Pedreira reveló que el botellón es también una práctica extendida en jóvenes de 12 a 18 años .