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Fútbol gaélico: Galicia se suma a la pasión del gran deporte irlandés

18.09.2011 fillos de breogán, con casi todos los jugadores gallegos, se enfrentó a los nemo rangers de cork, y consolida así su apuesta por este deporte celta

TEXTO MIGUEL GIRÁLDEZ

Esplendor en la hierba: Fillos de Breogán y Nemo Rangers (J3), de Cork, se fotografían tras la I Copa Breogán en el campo de La Torre, en A Coruña. Carlos Seco (segundo por la izquierda), lesionado, no pudo jugar.
Esplendor en la hierba: Fillos de Breogán y Nemo Rangers (J3), de Cork, se fotografían tras la I Copa Breogán en el campo de La Torre, en A Coruña. Carlos Seco (segundo por la izquierda), lesionado, no pudo jugar.
Hoy domingo se disputa en el mítico estadio Croke Park, de Dublín, la final del campeonato All Ireland, el más prestigioso de los diferentes torneos de fútbol gaélico que tienen lugar en la isla. Cuando salten al césped los equipos de Dublín y Kerry, los dos finalistas para esta memorable ocasión (todas son memorables, diría un irlandés), más de 84.000 personas, enamoradas de este deporte gaélico hasta la médula, abarrotarán las gradas del Croke y gritarán y cantarán hasta el último suspiro, defendiendo sus colores a ultranza. Croke Park es la casa de los gaelic games: un lugar casi sagrado, en el que la historia y el deporte se dan fraternalmente la mano. Esta es una historia que, sin embargo, va de Galicia. Va de un equipo que, desde la nada, ha logrado la prodigiosa hazaña de quedar clasificado entre los mejores equipos de fútbol gaélico de España (que los hay). Un equipo que nació en A Coruña, que se llama Fillos de Breogán y cuyos jugadores, salvo dos irlandeses, son todos gallegos. La suya es una aventura que merece atención.

 


Y es que el gran mérito de Fillos de Breogán, de los que hablaremos más adelante, está en incorporar un deporte de raíz celta a nuestro escenario galaico. En Irlanda, el fútbol gaélico es una pasión constante, absolutamente innegociable. Como puede fácilmente comprobar cualquier turista que se deje caer una semana por Dublín o por Cork, pongamos por caso, y se mantenga atento a los televisores, los irlandeses no solo han conservado intacta la pasión por sus deportes autóctonos, sino que la incrementan poderosamente cada año. La necesidad de recuperar su identidad y su cultura propia, tras un colonialismo de siglos, explica la importancia que estos deportes ha alcanzado para los irlandeses. Más de ochenta mil personas, en efecto, estarán hoy contemplando la hierba mítica de Croke Park. Será una noche inolvidable, incluso para el que pierda: saben que el espíritu del fútbol gaélico permanecerá, porque este deporte, por tantas razones, va más allá del mero enfrentamiento entre dos equipos de quince jugadores. Es una señal de identidad, un código de emociones, una comunión con la esencia de un país, un territorio en el que se reconoce la lucha suprema por la libertad.

 


NO TODOS los equipos que juegan al fútbol gaélico son tan extraordinarios como los que se enfrentan hoy en Croke Park. Sin embargo, cualquier irlandés dejaría hasta el último aliento por defender al suyo. Nada hay en Irlanda como la pasión por este deporte, ni siquiera la pasión por el hurling, o por los caballos. O por la poesía y la música. Los Nemo Rangers están, sin duda, entre los equipos más brillantes del país: "Gloria, gloria a los chicos de negro y verde, gloria, gloria que son los mejores", cantan enfervorizados sus seguidores. Pero los equipos sólo forman el escalón inicial en las competiciones de fútbol gaélico. Ellos disputan durante el invierno la competición de clubes, partidos que aprovechan técnicos y ojeadores para ir construyendo las selecciones de cada condado. Y así, se da paso a la liga de los condados, muy importante, donde la rivalidad es muy superior a la de los clubes. Sin embargo, nada comparable al torneo eliminatorio denominado All Ireland, una especie de Champions de fútbol gaélico, cuya final es, precisamente, la que se disputa hoy domingo en Croke Park.

 


Aunque este reportero ha tenido la ocasión de vivir un Cork-Kerry en directo, Carlos Seco advierte que eso no es nada, comparado con lo que se vive en las eliminatorias gigantescas de All Ireland. Carlos Seco, que ha sido profesor durante algún tiempo en el University College de Cork, y que es buen conocedor de la cultura irlandesa, se interesó muy rápido por el fútbol gaélico. Hasta que terminó entrenando con el Nemo Rangers ("pero no con el primer equipo, que conste", advierte, divertido). Le llevó una tarde su amigo Pat O'Connor, que conocía a fondo el club, y desde aquel día, Carlos Seco se quedó allí. En Irlanda todo el mundo atiende a quien un amigo lleva hasta las puertas de un club. "Los Nemo Rangers tienen unas instalaciones extraordinarias, comparables a las del Deportivo aquí, o incluso superiores", comenta Seco. "Es un equipo muy importante, el más laureado de la historia, pero nosotros, para la Copa Breogán, hemos traído a uno de sus filiales, porque la diferencia entre nosotros y ellos, como fácilmente puede imaginarse, aún es mucha", subraya de nuevo Seco. El Nemo Rangers se adjudicó esta I Copa Breogán, pero el resultado, esta vez sí, era lo de menos. Lo que importaba era establecer la hermandad entre el club coruñés y el irlandés, y, sobre todo, dejar muy clara la fraternidad cultural entre ambos territorios. "Hablamos sin cesar de las similitudes culturales, de los parentescos y las afinidades: bueno, pues aquí tenemos otra", dice Carlos Seco. Y lo mejor parece esperar en el futuro. La Copa Breogán tendrá ediciones anuales, y se jugará un año en Galicia y otro en Irlanda, alternativamente. Y el año que viene toca Cork. La relación entre ambos equipos ya parece imparable.

 


¿Y CÓMO EMPEZÓ todo? Es una buena pregunta. Durante años y años nadie pareció fijarse en la posibilidad de traer a Galicia un deporte de origen gaélico. Pero a Wenceslao Zapata su primera experiencia en Irlanda, contemplando un partido de este deporte, no le dejó indiferente. Y en septiembre de 2010 se fundó en A Coruña un equipo de fútbol gaélico: Fillos de Breogán. Así que el equipo, con casi todos sus jugadores gallegos, acaba de cumplir justo ahora un año de vida, lo cual, tratándose de un deporte minoritario, desconocido aquí (aunque, como hemos visto, multitudinario en Irlanda), tiene mucho mérito. Todo empezó, en efecto, con una visita de Wenceslao García Zapata a Irlanda, al mismísimo Croke Park. El ahora presidente y fundador del club quedó encantado con la pasión que este deporte generaba entre los irlandeses. Y, al tiempo, le pareció que resultaría muy interesante importarlo para Galicia, sobre todo por la gran cantidad de elementos culturales que existían en común. El fútbol gaélico, por otra parte, En septiembre de 2010 se reunieron en el Pub Matthews y fundaron el club. El éxito fue sorprendente. "Tuvo una respuesta muy positiva el mensaje de Wenceslao Zapata. Yo mismo recibí uno por e mail y no me lo pensé dos veces: me interesaba, pero, claro, yo estaba en Irlanda entonces, como asistente lingüístico en la UCC. Jugaba allí, como he explicado, y me agradó mucho la posibilidad de crear un equipo en A Coruña".

 


DESDE ENTONCES el club no ha hecho más que crecer. Empezaron de la nada, sin instalaciones adecuadas para un deporte poco conocido en estos lares. Hasta ahora, naturalmente. El club, que luce los colores de la bandera gallega en la camiseta, comparte la filosofía de los clubes irlandeses en toda su extensión. Desde el principio quisieron demostrar que no estaban ahí como curiosidad, o anécdota. Participaron en la liga Ibérica de fútbol gaélico con un equipo casi totalmente compuesto por jugadores gallegos. Los rivales, uno en Barcelona, dos en Madrid, y también otros en ciudades como Sevilla, Marbella, Valencia o Pamplona (ocho clubes, en total), contaban con una mayoría de jugadores extranjeros, fundamentalmente irlandeses. Y aunque los equipos de Madrid y Barcelona son, dice Carlos Seco "casi imposibles de superar", el Fillos de Breogán se clasificó en cuarto lugar, en su primera participación en la Liga Ibérica. Como quiera que es una competición que se juega mediante pequeños trofeos que se celebran en diferentes ciudades, A Coruña aspira ahora a organizar su propio trofeo el año que viene. Será el siguiente paso. Ese, y volver a tener un papel relevante en la competición de la Liga ibérica que se avecina. "Hay muchos equipos de fútbol gaélico por Europa", recuerda Carlos Seco. "Es algo que tienen muy organizado; en Irlanda existe una sección foránea en la que registran a esos equipos, como el nuestro", señala.

 


A PESAR de todo, pasará aún un tiempo hasta que una audiencia mayoritaria, incluso significativa, se interese por un deporte con reglas complejas. De momento, parece el sueño hecho realidad de un grupo de personas que entendieron que a los pies de la torre de Hércules un partido de fútbol gaélico tenía mucho sentido. Eso mismo debieron de pensar en Amergin, el Instituto Universitario de Estudios Irlandeses, perteneciente a la Universidade da Coruña, que dirige Antonio de Toro: una Torre de Hércules fue el trofeo que la institución donó para la disputa de la Copa Breogán. Durante la última semana de agosto, los Fillos de Breogán vivieron su inmersión en Cork. Antes, disputaron un partido contra los Volunteers, de Wexford. Y después fueron agasajados en las instalaciones del Nemo Rangers: "fueron unos días estupendos, conociendo a este club, su Club House, que es impresionante, in situ", corrobora Carlos Seco. "También es verdad que ellos se lo pasaron muy bien aquí. Muchos no sabían nada de Galicia. Pero algunos conocían las semejanzas culturales, y el parecido de los dos territorios. Les encantó ver el gran esfuerzo que se había hecho para crear un club de fútbol gaélico, y, prácticamente, todo se había hecho con gente gallega. Hasta les llevamos a ver un partido del Dépor...", concluye. Mientras, desde Galicia se multiplican las relaciones con Irlanda (en el ámbito cultural son muchísimas y la mayoría de ellas auspiciadas por Amergin). La llegada del fútbol gaélico es todo un hito, y contribuirá a que esas relaciones alcancen otros ámbitos. En realidad, el fútbol gaélico es mucho más que un deporte en Irlanda. Promovido por la mítica Gaelic Athletic Association (GAA), que incluye, también, otros deportes celtas, como el hurling, el fútbol gaélico no solo mueve masas y pasiones, sino también ideas que se dibujan en el trasfondo histórico y político de Irlanda. Hay una imbricación cultural, política y deportiva en este deporte, desde sus orígenes, como demuestra también la creación y evolución de la propia Gaelic Athletic Association. Por su parte, Fillos de Breogán aspira a poner a Galicia en el mapa europeo de los deportes gaélicos. En un solo año han hecho más de lo que podían soñar. Y han soñado mucho.

 
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