Martes 09.02.2010
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Actualizado 20.01
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El gobierno de Venezuela ha ordenado la suspensión de la venta en el país de Coca-Cola Zero por considerar que es peligrosa para la salud, un extremo que la multinacional ha negado de forma tajante.El ministerio de Salud aseguró que la bebida sin calorías que produce la compañía Coca-Cola contiene "un componente que puede resultar perjudicial para los humanos".
Jesús Mantilla, ministro de Salud, informó que el gobierno activó un "procedimiento de inspección" a la trasnacional Coca-Cola Femsa, dominada por capital mexicano.
"El producto debe salir de circulación para preservar la salud de los venezolanos", declaró el funcionario quien instó a la compañía a no vender nuevos productos.
El ejecutivo de Chavez ordenó a la empresa recoger "todas las Coca-Cola Zero que se encuentran en los establecimientos comerciales" del país.
El gobierno venezolano no precisó cuál es el ingrediente que contiene la bebida y que supuestamente es nocivo para la salud de los humanos.
Coca-Cola Company y su filial local afirmaron que la bebida - que fue lanzada en abril en Venezuela- es elaborada bajo los más altos estándares de calidad a nivel mundial y cuenta con el respectivo registro sanitario que exige el estado venezolano.
Coca-Cola Femsa es la mayor empresa de su ramo en Venezuela, donde emplea a unos 8.000 trabajadores y aporta en impuestos unos 140 millones de dólares al año.
En abril del año pasado, el gobierno del presidente Hugo Chávez se enfrentó a la compañía por un terreno en el oeste de Caracas que la multinacional utilizaba para estacionar los camiones distribuidores de sus bebidas.
Chávez le dio un plazo a Coca-Cola para que desalojara el lugar, ubicado en el barrio popular de Gramoven, donde el gobierno deseaba construir viviendas "para el pueblo".
El ultimátum a Coca-Cola era un episodio más de la ofensiva gubernamental en el sector agroindustrial, dentro de la profundización del "socialismo del siglo XXI" propugnado por el presidente Hugo Chávez. Los portavoces oficiales del régimen han repetido en diversas ocasiones que la producción de alimentos tiene carácter estratégico. Algunos incluso han manifestado que el sector no puede regirse por las leyes de la oferta y la demanda.