Domingo 16.11.2008
Hemeroteca web
|
RSS
Las inundaciones provocadas por las fuertes lluvias han dejado a 4.000 personas afectadas y 410 damnificados en la provincia de Bocas del Toro, siendo los más perjudicados los indígenas de la comarca Ngöbe Buglé. Hasta ayer, se contabilizaban seis muertos, pero las autoridades no han confirmado si han aumentado.
Varias carreteras se encuentran completamente destruidas y muchos acueductos se han dañado con las inundaciones dejando sin agua potable a un gran número de personas. Las condiciones de las vías de acceso han impedido que la ayuda llegue rápidamente y aún hay muchas comunidades incomunicadas.
Las condiciones del tiempo permitieron la llegada de 12 helicópteros a Bocas del Toro con algunos suministros, aunque todavía hay poblados en los que no han llegado alimentos ni insumos médicos. Algunas personas heridas fueron trasladadas a la provincia de Chiquiriquí (noreste) para recibir atención especializada.
Los encargados de los refugios --la mayoría en instalaciones que han sido improvisadas-- aseguran que ya no hay espacio suficiente para seguir recibiendo a más damnificados, porque además no tienen suficientes alimentos para abastecer a todos los afectados, informó la prensa local.
El suministro de electricidad está siendo racionado en la mayor parte de los municipios de la provincia, y los encargados de las plantas alertaron que queda combustible para prestar este servicio sólo hasta el viernes.
En los aeropuertos se pueden ver a gran cantidad de turistas que han tenido que ser evacuados y que ahora esperan un vuelo para salir de la zona hacia la capital panameña.
El presidente de Panamá, Martín Torrijos, llegó el domingo a Madrid para hacer una visita oficial de Estado, la cual fue suspendida ante la grave situación que vive el norte del país. Ayer mismo partió a Ciudad de Panamá para atender de cerca el operativo de emergencia desplegado en las zonas afectadas.
