Jueves 18.03.2010
| Actualizado 20.36
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Los guerrilleros del PKK dicen no tener miedo a la guerra con Turquía, mientras se pasean a sus anchas por el Kurdistán iraquí y gozan de la protección y la hospitalidad de sus habitantes.
En la aldea iraquí de Shiranish, a unos 20 kilómetros en línea recta de la frontera con Turquía, tres guerrilleros del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) turco toman té con toda tranquilidad en casa de un lugareño. La llegada inesperada de unos periodistas no parece extrañarles. "Nada de nombres, nada de fotos, nada de grados: aquí todos somos iguales", dice la jefa, que finalmente acepta dar su nombre: Haval, y asegura llevar "15 años con la guerrilla, desde el martirio de mi marido a manos de los turcos".
"No, no tenemos miedo: el miedo lo tenemos guardado en una caja bajo llave", dice, en referencia a la posibilidad de un próximo ataque masivo de las fuerzas turcas, que amasan ya 100.000 hombres en la frontera para acabar con los escondrijos del PKK, que se supone cobijan a unos 4.000 hombres.
Por su parte, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, subrayaba ayer que el Ejército "continuará sin pausa" la ofensiva para erradicar a los guerrilleros del ilegal Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), que ha dejado una veintena de muertos en ambos bandos en las últimas 24 horas.
Las emisoras turcas informaron que los militares están combatiendo con milicianos rebeldes en 12 puntos distintos de las regiones de Tunceli, Bingol, Bitlis, y Sirnak. Asimismo, helicópteros turcos bombardearon las montañas de Cudi, Kato y Gabar, situadas a lo largo de la frontera turco-iraquí para acabar con los militantes del PKK.