Domingo 07.02.2010
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Un ataque suicida a sólo un kilómetro de la residencia del presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, costó ayer la vida a siete personas, lo que eleva a 596 el número de muertos en la ola de atentados que sufre el país este año. El agresor, que iba a pie, hizo estallar los explosivos que llevaba consigo en la zona de Karchehri Chowk, situada a apenas un kilómetro de la Casa del Ejército, la residencia destinada al jefe de las Fuerzas Armadas, cargo que ocupa el propio Musharraf.
Según una fuente de la Policía de Rawalpindi, el suicida detonó su carga en un puesto de control cuando los agentes, que sospecharon de él, le ordenaron someterse a un registro.
La explosión mató a siete personas, tres de ellas policías, e hirió a otras 14, entre ellas mujeres y niños que viajaban en una furgoneta de pasajeros que transitaba por el lugar del atentado, añadió la misma fuente.
Los heridos fueron trasladados a un hospital militar, mientras que la zona era acordonada por la Policía y efectivos paramilitares. Pese a la proximidad de la residencia del general Musharraf, el secretario de Interior, Kamal Shah, dijo que el objetivo eran los policías del puesto de control, la mayoría de las cuales están entre las bajas causadas.
El ministro paquistaní de Ferrocarriles, Rashid Ahmed, señaló por su parte que el Gobierno tenía indicios de que "tres terroristas habían entrado en el territorio de Rawalpindi", muy cerca de Islamabad. "Esa era la razón principal de la alerta máxima declarada ayer en las dos ciudades gemelas", Rawalpindi e Islamabad, aseguró.
Pakistán padece este año una ola de atentados, la mayoría perpetrados por suicidas, que se incrementaron después del asalto del Ejército a la Mezquita Roja de Islamabad, considerada un feudo de radicales islámicos, en julio pasado. Con las víctimas de hoy, ya son 596 personas las asesinadas en los 40 atentados registrados en el país desde principios del presente año.
El golpe más sangriento, contra Bhutto
El más sangriento ocurrió en la sureña ciudad de Karachi el pasado día 18, horas después de regresar al país la principal líder de la oposición, Benazir Bhutto, tras ocho años y medio de exilio. Asimismo, Benazir Bhutto retornó a Pakistán tras un acuerdo de reparto de poderes con Musharraf, quien consideró que había llegado el momento de la "reconciliación" para unir fuerzas contra el terrorismo que azota el país.
Un total de 140 personas perdieron la vida y medio millar resultaron heridas en Karachi cuando dos suicidas explosionaron su carga al paso del vehículo de Bhutto, quien recorría en multitudinaria comitiva el camino desde el aeropuerto hasta el mausoleo del padre de la patria paquistaní, Muhammad Ali Jinnah.
La opositora resultó ilesa en ese atentado pues hacía sólo unos momentos que se había metido a descansar en el interior del vehículo blindado que el Gobierno puso a su disposición, ya que Bhutto había recibido amenazas de un líder talibán paquistaní .
Proyectiles contra el avión presidencial
El propio presidente paquistani, Pervez Musharraf, fue objeto este mismo año de otro atentado fallido el pasado día 6 de julio, cuando varios proyectiles fueron lanzados contra el avión en el que viajaba, al poco de despegar de la base aérea de Chaklala en Rawalpindi, desde el techo de una vivienda de una barriada cercana.
La matanza de la Mezquita, el motivo
La matanza en la Mezquita -donde según el Gobierno murieron un centenar de personas, aunque fuentes de inteligencia triplicaron la cifra- desató los deseos de venganza de distintos líderes radicales islamistas, como los que el Ejército combate hoy en el valle norteño de Swat, en la Provincia de la Frontera del Noroeste .
