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| El cantante y actor estadounidenes durante una de sus actuaciones en España |
Kevin Costner & Modern West es la reinvención en forma de banda de rock del actor estadounidense, quien concluyó la pasada semana en Madrid su primera gira española: "Quiero redefinir mi relación con el público, que reciba de mí algo más que un autógrafo".
Aunque pocos lo sabían, Kevin Costner lleva 20 años tocando con amigos. Su afición se convirtió en otra más de sus facetas profesionales por estricta recomendación marital. "Mi mujer fue la que me metió en la música –explica el actor–. Estuvo tres años seguidos diciéndome que cuando tocaba me veía más feliz que de ningún otro modo y yo nunca hacía caso, hasta que un día probé sobre un escenario y a la gente pareció gustarle..."
Costner ha confesado: "Disfruto mucho con la música, porque siento una sensación especial cuando toco y toda la música empieza a sonar detrás de mi".
Sin embargo, ha dicho que no habría vuelto a tocar si no fuera con su propia música, porque le gusta "interpretar canciones originales" y, de hecho, en el segundo disco del grupo, seis canciones han sido compuestas por el actor. "En mi vida escogí ir por el camino de la actuación, pero el drama de la música es actuar en directo, ahí no te puedes esconder, pero tengo mucha confianza en nuestra música".
No oculta que aunque parte de la esencia de esas canciones se pierda por el idioma, "al final, la música es un lenguaje universal y a todos nos gusta el rock and roll". Las letras de esas canciones tratan de "cosas que suceden en nuestras propias vidas, en las de nuestros amigos, cosas que ocurren frente a nosotros y algunas que tienen que ver con nuestra infancia", ha explicado.
Costner ha señalado que la idea de volver a hacer música le sobrevino en su anterior estancia en España, cuando estaba presentando en Madrid su filme Trece días. "Al ver las caras de la gente que me esperaban fuera y dentro de la sala en el pase de la película, me sentí triste porque no podía darles gran cosa, más que mi presencia, y fue así como volvió a surgir la idea de volver a la música", ha dicho.Su interés por la música ya viene de cuna: "Crecí rodeado de música, mi madre y mi abuela me enseñaron a tocar el piano y era una obligación, como comer verduras, pero la música me encantaba". Posteriormente, en los convulsos años 60, comenzó a interesarse por el rock and roll: "los Beatles, Four Seasons, la Motown, la generación que surgió en San Francisco con The Doors y Cream". "Fue una época muy difícil, muy confusa para EEUU, por la guerra de Vietnam", pero seguramente una de las épocas más ricas para la música, ha comentado el actor de "Un mundo perfecto".
Recibió su peor crítica como músico, ha reconocido, cuando integraba su primera banda, Roving Boy, y "nunca" la ha olvidado, de hecho, fue una de las razones por las que le costó tanto volver a hacer música.
Durante la entrevista, Costner ha representado la cara amable de Hollywood, incluso la cara educada: ha pedido permiso para ponerse las gafas de sol porque le molestaba el sol que inundaba la sala, ha bromeado e incluso ha asumido con humor la parte de culpa que tiene del aumento estadístico que hubo en España en los años 90 de niños a los que se puso el nombre de Kevin. No se ha olvidado de su mujer Christine, auténtica artífice de su vuelta a la música, que lo convenció para que perdiera esos miedos y volviera tocar sobre un escenario.
Ha reflexionado sobre el porqué vamos al cine: "creo que queremos ver un momento que no hemos visto antes, emocionarnos como nunca, y sabemos que eso puede ocurrir en una película, aunque con mucha frecuencia no ocurra así". El Kevin Costner melómano se dejó ver en "El guardaespaldas". "Para el tema principal de la banda sonora pensé en un clásico de la Mowtown, What becomes of the broken hearted, de Jimmy Ruffin, pero ya había sido usada en otra película", recuerda. Por eso optó por una balada country de Dolly Parton. Esa canción era I will always love you, que se convirtió en el mayor éxito en la carrera musical de Whitney Houston.
