Viernes 06.03.2009
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| FOTO: Ramón Escuredo |
Lejos de estar a la vanguardia dotacional, como sí lo está a la académica, la Facultad de Químicas de Santiago se ha convertido en un edificio viejo y deteriorado que no da la talla. Nada más entrar, la mala imagen del recinto llama la atención con estampas como estos cables colgando en la pared de un pasillo. Renovarse o morir, señores.
Si quiere denunciar alguna situación que considere debe mejorarse, envíenos una fotografía y la publicaremos en www.elcorreogallego.es.

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Un cajero compostelano pintarrajeado