Martes 21.05.2013
| Actualizado 15.00
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Parece un auténtico estercolero, pero está en el centro del casco histórico compostelano, en la rúa de Altamira. Lo malo no es solo la imagen que da y que se llevarán miles de turistas, sino el peligro potencial que supone para la salud de los viandantes la presencia de estas jeringuillas en el suelo.

21.05.2013
La plaga de pintadas continúa avanzando
Baches en calzadas pero también en aceras
Una minirrotonda que confunde al conductor
Papeleras desbordadas en el casco histórico
Unha casa en ruínas que se eterniza en San Paio