Viernes 06.03.2009
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La sociedad tiende a evolucionar, pero algunas cosas siguen ancladas en el pasado más primitivo. Ello ocurre con los celadores. Vean sino como se sigue accediendo a una plaza de personal estatutario sin ninguna preparación, con la única exigencia del certificado de escolaridad, ni siquiera los estudios primarios terminados.
Por el contrario, a los técnicos de las ambulancias del 061 se les exige una formación profesional a pesar de no ser personal de la Administración pública.
Los celadores, mal llamados personal no sanitario, ayudan al lavado de enfermos, colocación de cuñas, movilización de los pacientes, transporte de material de laboratorio: sangre y cultivos. Colaboran en la contención de enfermos psiquiátricos agitados y les acompañan en sus paseos diarios al aire libre. Estas y otras funciones llamadas sanitarias son realizadas por celadores mal considerados en un estatuto obsoleto, digno de la época de los dinosaurios, personal no sanitario. Creemos que la Administración, con la exigencia de una formación profesional, además de grandes profesionales conseguiría un ahorro considerable ya que se evitaría la proliferación de departamentos no sanitarios, chiringuitos particulares, donde el amiguismo campa a sus anchas. Pasando dicho personal a depender de un supervisor general y del de turno correspondiente. En tiempo de crisis se agudiza el ingenio, pero a veces la mente se entumece e impide ver la luz.

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