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Diada 2017

14.09.2017 
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El 11 de septiembre se celebra en Cataluña la Diada, fiesta de la comunidad. Un día feriado para todos los catalanes. Un día para la convivencia. Pero en los últimos años se ha difuminado el carácter festivo. Un sector de esa sociedad catalana ha patrimonializado la festividad. Se ha adueñado de la Diada para emplearla como escenario de sus reivindicaciones independentistas.

La prueba la vemos reflejada en la movilización que año tras año salen a la calle el 11 de septiembre. Asisten varios miles de personas que con sus banderas esteladas reclaman la secesión. Este año, tras el lamentable pleno en el Parlamento catalán, la manifestación se esperaba que fuera una explosión del espíritu separatista. Nada más lejos de la realidad. Este año se han quedado en casa la mitad de las gentes que el pasado año salieron a la calle para reivindicar la independencia.

Pero más allá de la habitual guerra de cifras este año ha habido un detalle realmente perverso y mezquino. En la cabeza de la manifestación de la Diada se hallaba un personaje siniestro. Un personaje que no ha condenado los crímenes de ETA. Los crímenes que ETA perpetró a lo largo de medio siglo. Los atentados cobardes cometidos en Barcelona como los de Hipercor o el asesinato del catalán Ernest Lluch.

Un personaje que ha sido condenado por pertenecer a la banda terrorista ETA. Un personaje repulsivo cuyo nombre todos conocemos: Arnaldo Otegui.

Este individuo con su currículo mancha a cualquier sociedad en la que se encuentre mientras no exprese su rechazo al terrorismo. Este individuo mancha por donde pasa porque arrastra la sangre de las víctimas que ETA asesinó.

Las calles catalanas de Barcelona este pasado 11 de septiembre de 2017 de nuevo se cubrieron de luto por los 829 asesinados por la banda terrorista ETA.

FERNANDO CUESTA GARRIDO Vitoria