Viernes 06.02.2009
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La delincuencia ambiental que degrada los ríos de Galicia ha vuelto a ser noticia por la captura de varios furtivos. Esta lacra es considerada como algo propio de algunos ribereños y hasta folclórico, pero lo que hay de verdad es puro lucro, embrutecimiento y desprecio al Estado de derecho.
El dato de que los ilegales sorprendidos, gracias al excelente trabajo del Seprona y la guardería ambiental de la Xunta, sean por todos conocidos, como el famoso clan familiar del Lérez y un famoso furtivo del norte de Galicia, nos muestra que algo empieza a cambiar. Como se sabe, el salmón atlántico ya se cuenta por escasos ejemplares en la mayoría de los ríos gallegos y los efectos del furtivismo le puede llevar a una situación crítica, a la vez que se echan por tierra los prolongados y costosos esfuerzos por la recuperación de sus poblaciones.
Le hemos solicitado a la Fiscalía que emprenda acciones penales con la idea de que se logre el ingreso efectivo en prisión y se exija el decomiso de todas las artes y medios empleados, incluyendo vehículos, almacenes, negocios y viviendas, a la vez que la responsabilidad civil cubra la totalidad de los daños y que se asegure el cobro mediante el embargo preventivo. También les pedimos a los jueces penales que sean conscientes de la gravedad de los hechos y actúan en consecuencia. Afirmamos que la sola sanción administrativa es inútil, criticamos la actitud de muchos dirigentes políticos locales, casi siempre condescendientes, y creemos que el papel de la sociedad empezará a cambiar cuando vea que la sanción penal cumple su papel disuasorio, especialmente respecto del uso de medios de singular eficacia destructiva y de las redes organizadas entre ciertos hosteleros y los furtivos, como nos enseñan las famosas troitadas de cada verano.

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