Sábado 20.03.2010
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Quiero darle las gracias a Medicina en la USC por prepararnos para nuestro futuro laboral de explotados. Gracias por esas aulas en donde sólo caben cuarenta de las 150 personas matriculadas en una asignatura, y en las que el profesor se fija en quién está y quién no. Gracias por todas esas prácticas cutres en el Clínico, donde la organización brilla por su ausencia, lo que aprendes se cuenta con los dedos de las manos, te dicen que te vayas "porque estás estorbando", la gente evita mirarte al cara por miedo a que les hagas alguna pregunta, donde puedes pasarte seis horas sin moverte del mismo metro cuadrado en quirófano, sin ver la cirugía y sin que nadie quiera enseñártela.
Y gracias, sobre todo, porque al final nos exigís todo lo que no nos enseñáis; debemos saber de arriba abajo esa operación en la que no nos dejaron ni mirar, esas pruebas que nunca vimos hacer, sacar un 7,5 para tener un aprobado raspado en un examen test donde las preguntas erróneas restan puntos. Y, cuando queremos consultar libros, nos encontramos con que el más moderno de la biblioteca de la Facultad es de 1998. ¿No es una vergüenza?
Todo esto hace que los alumnos de Medicina de la USC tengan algunos de los peores expedientes de España a la hora de presentarse al MIR; pero, ¿saben?, aún así esos alumnos sacan buenos notas en el examen, logran la especialidad que quieren y acaban siendo excelentes profesionales. Será porque cuando el estudio rinde y la corrección es justa e igual para todos, los que valen tienen lo que se merecen. Pero es una pena que la Universidad a la que pagan no les sirva de algo más de ayuda.
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