Viernes 06.03.2009
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A medida que evolucionamos y avanzamos a nivel personal y social en la vida, disfrutando de una buena atención médica, con buenos alimentos, con buenas infraestructuras, con electrodomésticos que nos facilitan la vida, con excelentes redes de comunicación como Internet, prensa, radio y televisión y con un bienestar económico hasta ahora desconocido, sin embargo estamos más aislados que nunca. Y es que en la actualidad cada uno tira por su lado y nos empeñamos en no querer saber nada de los problemas de los demás, en la vida de la velocidad y de la máxima simplificación.
Ante este cambio de entender, en las relaciones humanas surgen la soledad y la rutina. ¿Qué hacemos para paliar y evitar estos dos problemas? Pues tener una mascota. ¿Y cuál? Pues un perro. Asombra el modo en que aumentó el número de personas que acogen en su hogar al mejor amigo del hombre, y es que calles, parques, plazas y jardines se están poblando de perros que se pasean fielmente junto a sus amos. Esperemos que las nuevas generaciones tengan mayor respeto por los animales y no los abandonen en cualquier cuneta cuando ya no los necesiten.

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