Viernes 06.03.2009
Hemeroteca web
|
RSS
Meses atrás se instaló en la plaza de la Pescadería Vella una monumental grúa debido a las obras del antiguo Pilar. Aparte del gran tamaño de la base de la grúa, se acotó un espacio tres veces mayor por que, según la constructora, era necesario para almacenar material. Para ello la valla se situó escasamente a metro y medio de nuestras fachadas y nuestros negocios.
De nada sirvieron nuestras quejas por el perjuicio que esto nos acarreaba. El alcalde, que estuvo viendo las obras, dijo que era necesario, que era por el bien común. Ahora, meses después, los vecinos vemos con asombro que la mitad de ese espacio acotado para almacenar material se utiliza para que alguien de la obra aparque su todoterreno de gama alta.
Nosotros tenemos que buscar aparcamiento mientras este señor utiliza un espacio que nos está haciendo la pascua para aparcar su coche sin que la Policía le ponga ningún problema. Este debe ser el bien común al que se refería el alcalde, aquello de la ley del embudo. Una vez más tendremos que decir eso de "mexan por nós e temos que dicir que chove".

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado