Viernes 06.03.2009
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Vaya manera de dar el ERE a una trabajadora, diciéndole que, si no multa, se va al paro... o a la calle. Vamos, que se ve obligada a poner todos los días del mes cuarenta mil multas diarias. Y, claro, si lleva a cabo esa dura pena impuesta por sus jefes, le causa una sensación de agobio, pues los multados también le critican que se comporte de esa manera tan rígida, cuando quizás lo único que hicieron para cometer esa falta fue parar para que se bajara una persona. Aunque ella, aún reconociéndolo, no lo entiende por estar sometida a tanta presión.
Se trataba, como decirlo, de imponer su cargo haciendo un uso del mismo de una manera, digamos, abusiva. Así que yo espero que, por parte de esas personas que obligan a ese comportamiento, se tomen cartas en el asunto.

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