Domingo 12.02.2012
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Cada vez que accedo a la estación de ferrocarril de Santiago me hago cruces. Viernes y domingos, miles de estudiantes cargados con sus maletas, ordenadores? con todo lo necesario para una semana, y siguen igual que cuando nuestros padres estudiaban allí, subiendo un montón de escaleras inacabables, y que los estudiantes no se hayan puesto en pie para protestar me parece un tanto raro; seguramente habrán asumido que Renfe tiene que ser así.
Y no tiene porque ser. Si observamos el parque Guël en Barcelona, un sitio de asueto, de diversión al que vamos si nos apetece, han puesto escaleras mecánicas por todos los sitios. ¿Cómo se puede permitir que se aprovechen así de la inexperiencia de los jóvenes?
Seguramente en el Departamento de Atención al Cliente de Renfe, los miles de universitarios que acceden a la horrorosa, vieja y fea estación, exigan algo de comodidad.

¿Deixádeme ser libre? Sí, pero...
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