Galicia Hoxe Radio Obradoiro CorreoTV Tierras de Santiago Anova multiconsulting
Google

Viernes 06.03.2009      Hemeroteca web  |  RSS  RSS

[Noticia 1 de 1] Opinión » Cartas al Director

Felipe Martínez . Vigo

Poder y derecho

Reducir texto Aumentar texto Recomendar Imprimir Atrás

0.0/5 [0 Voto/s]

0
Comparte en Tuenti

Que el conocimiento de cosas capacita para tratar con ellas es una afirmación que por su misma vaguedad quizá pueda darse por válida a propósito de cualquier situación o momento. No así, en cambio, el que ese capacitar lo sea en el sentido de capacitar tanto para hacer lo uno como lo otro, tanto para hacer X como lo contrario de X, de manera que el significado del carácter capacitante del conocimiento sea el de que, cuanto más y mejor se conoce la cosa, en tanto menor medida se está atado a un carácter propio de ella misma, tanto menos se depende de ella, tanto más se la domina y, en consecuencia, tanto más se hace uso de ella para finalidades que no son de la cosa, sino de "nosotros". Podemos adoptar como un primer concepto de "poder" el del específico modo de presencia de las cosas al que acabamos de referirnos, esto es, aquel en el que la cosa es tanto más presente cuanto menos se depende y más se dispone de ella; "poder" será, pues, aquel modo de presencia de las cosas consistente en que "se" dispone de ellas.

De la definición que acabamos de adoptar se sigue que el conocimiento (en su modo de ser moderno) no determina fines ni objetivos, no determina qué hemos de hacer o qué queremos hacer (puesto que, por definición, capacita tanto para lo uno como para lo otro); lo que el conocimiento determina es sólo qué hemos de hacer en el caso de que lo que queramos conseguir sea tal o cual. En otras palabras: lo que reside en el conocimiento no es la determinación de objetivos, sino el cálculo de estrategias para lograr unos u otros. De todo esto deriva el postulado de neutralidad de la ciencia, el cual no atribuye a la ciencia ausencia de supuestos (muy al contrario, la neutralidad pudiera ser lo que más supuestos tiene), sino meramente el que la ciencia tanto capacita para un objetivo como para el contrario; y, puesto que estamos hablando de conocimiento como presencia de la cosa, la neutralidad a la que nos estamos refiriendo es propiamente la neutralidad de la cosa, equivalente a la disponibilidad de principio de la que hablábamos antes.

Si ningún objetivo está determinado por la presencia de la cosa misma, entonces ningún objetivo puede ser necesario, y, por lo tanto, ningún objetivo es necesariamente común. Se tienen, pues, objetivos diversos, sin que quepa poner un límite a la posible diversidad de los mismos.

No hay pues, tampoco, noción del derecho, ni de qué derechos hay garantías.

Reducir texto Aumentar texto Recomendar Imprimir Atrás
Comparte en Tuenti Comparte en Live Spaces Comparte en Menéame Comparte en Del.icio.us Comparte en Yahoo

Escribe tu comentario

Para escribir tus comentarios en las noticias, necesitas ser usuario registrado.
Si no lo eres regístrate ahora

1000 Caracteres disponibles

www.elcorregallego.es no se hace responsable de las opiniones de los lectores
y eliminará los comentarios considerados ofensivos o que vulneren la legalidad.

Grupo Correo Gallego
Ante cualquier duda, problema o comentario
en las páginas de El Correo Gallego envíe un
e-mail a info@elcorreogallego.es. Titularidad
y política de privacidad
Auditoría Audiencia Sites
Titulares RSS