Martes 17.06.2008
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El año 2009 fue declarado por el Papa Año Sacerdotal. Pronto finalizará y sería justo en nombre de tantos, manifestar a los sacerdotes respeto y agradecimiento por el esforzado cumplimiento de su ministerio.
Gracias por tantas horas dedicadas en hacer oración. Por la disponibilidad demostrada en ayudar siempre que se les llama para asistir a enfermos, necesitados, moribundos. Por la caridad y la paciencia gastada en la espera de los confesionarios sin importarles que algunos los encuentren innecesarios.
Por la humildad para sobrellevar la pobreza, las estrecheces las dificultades; incluso las decepciones. Por su vocación, por escuchar la llamada que les hizo abandonar a sus familias para darse, para gastarse en el servicio hasta el fin de sus días, soportando incomprensiones.
Gracias porque a pesar de que se aireen con profusión terribles sucesos que manchan la figura de los sacerdotes, existen muchos, infinidad de ellos, que cumplen su entrega con dignidad y responsabilidad sin llamar la atención, con la naturalidad de lo cotidiano.

¿Deixádeme ser libre? Sí, pero...
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