Jueves 26.02.2009
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Tal y como está planteado el sistema parlamentario español, la aprobación de cualquier ley debe superar una primera fase en el Congreso de los Diputados y, después, una segunda fase en el Senado. Este es el funcionamiento habitual.
Sin embargo, si una ley que aprueba el Congreso de los Diputados la veta el Senado, vuelve al Congreso para que se modifique lo que haga falta. Pero cuando el Congreso de los Diputados la aprueba por segunda vez, ya no hay nada que hacer.
La ley sale adelante. ¿Para qué está entonces el Senado? Si no comprendo mal, su función se reduce a confirmar lo que ya ha expresado la Cámara Baja o, como mucho, a ralentizar la aprobación de lo que ésta haya expresado. Entonces, ¿qué sentido tiene? Considero que es un gasto económico inútil.

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