Martes 17.06.2008
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Es de bien nacidos ser agradecidos. Esto debieron pensar el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, y el ex secretario de Organización Ricardo Varela cuando, en un acto de celebración de los tres años de gobierno en la Xunta, ambos tuvieron palabras de ánimo y de agradecimiento para los militantes: "Los socialistas les debemos mucho a los ciudadanos y yo os debo mucho a vosotros", esto decía Touriño, y Ricardo Pérez Varela: "Los protagonistas del cambio son Emilio Pérez Touriño y la militancia".
En la clausura del 37 congreso federal del PSOE, el propio presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, también dio las gracias por su apoyo a los militantes, a los ciudadanos, a los jóvenes socialistas, a los que no viven en España, a los más veteranos del partido, a los delegados, a los miembros del Gobierno, etc. Esta muestra de afecto y de agradecimiento de líderes políticos o de socialistas agradecidos contrasta con las declaraciones hechas por la secretaria general de la agrupación local de Padrón, Isabel Castro González, cuando al terminar la asamblea del 23 de mayo le espetó a los militantes que estábamos presentes "yo no tengo nada que agradecer a ningún militante, es un deber trabajar, lo pone en los estatutos".
Estas palabras tan desagradecidas e irresponsables y fuera de tono no se las merecen los militantes que trabajaron y arrimaron el hombro para que hubiese un cambio, no sólo de siglas, sino también de comportamientos y actitudes de los que tienen responsabilidades de partido. Una cosa es ser militante y otra bien distinta es estar al servicio de quienes están a la sopa boba del partido.

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