Jueves 26.02.2009
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Esta vez no fue el vandalismo de botellón, ni la consecuencia de las obras de una empresa irresponsable y caradura. Esta vez el destrozo del paseo fluvial de Bertamiráns, convertido en un lodazal, ha sido por obra y gracia del Excmo.
Ayuntamiento de Ames.
La organización de una carrera de ciclocrós es la culpable. A los responsables municipales no se les ha ocurrido nada mejor que hacerla discurrir en su mayor parte por las zonas ajardinadas del paseo. Y ya van dos años con lo mismo. A consecuencia de ello, las áreas de césped han quedado absolutamente arrasadas, marcadas por las pistas por donde circularon los ciclistas. Los resultados pueden imaginarse: el suelo levantado y removido, los jardines convertidos en ciénagas, la tierra mojada esparcida por los caminos peatonales con el consiguiente peligro de resbalones y caídas, y el tristísimo espectáculo de ver el patrimonio de los ciudadanos devastado por la irresponsabilidad de quienes debían ser ejemplares en su cuidado en mantenimiento.
Es ya la segunda vez que ocurre. Los daños del año pasado tardaron meses en ir desapareciendo, y no se realizó absolutamente ninguna labor de recuperación ni reparación de destrozos. No quiero que este año todo ocurra, otra vez, en silencio e invito a los ciudadanos de Bertamiráns a expresar formalmente sus quejas al Ayuntamiento y a su periódico a comprobar in situ lo aquí expuesto y a reflejarlo en sus páginas.

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