Jueves 26.02.2009
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Felipe González nos dejó una España empobrecida con cifras récord de déficit y paro, que ni de broma podría entrar en el euro. El primer Gobierno del PP se tomó las cosas en serio, puso en marcha un conjunto de medidas -algunas de ellas impopulares-, rebajó el paro en más de diez puntos, logró el milagro de meternos en el euro y dejó las arcas con un notable superávit para que Zapatero le diera rienda suelta a sus políticas electoralistas que, como está sobradamente demostrado, son las únicas en las que se afana.
Ahora estamos en una crisis galopante y en las revistas económicas europeas -mayormente en Alemania- se critica la actitud de un Gobierno incapaz de adoptar medidas eficaces más allá de las clientelares peonadas y ya se empiezan a preguntar qué debería hacer la UE si España entra definitivamente en bancarrota, porque cómo se le va a explicar a los ciudadanos europeos que hay que socorrer a un país cuyo Gobierno no solo se ha negado a corregir sus Presupuestos, sino que tampoco asume ninguna reforma estructural y que sigue despilfarrando.
Algunos apuntan que, en casos así, habría que pensar en excluir del euro al país en cuestión, hipótesis en la que, me imagino, tendríamos que volver a nuestra peseta que, muy probablemente, Zapatero enseguida devaluaría. Este le va a ganar a Felipe.

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