Miércoles 22.04.2009
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Ciento cuarenta ciclistas inundaron de color ayer las calles de Santiago en una performance colectiva, organizada por el Taller Atlántico Contemporáneo. Es, en efecto una experiencia poco usual teniendo en cuenta quienes eran los actores, personas recién llegadas de sus casas, que optaron por participar en este homenaje a la música contemporánea, a la figura del compositor Mauricio Kagel y a intentar dar una nueva visión de la música mal llamada clásica y quitarle esas ropas que le aportan frialdad, distancia y en tantas ocasiones aburrimiento. Con ideas como esta puede conseguirse una aproximación y eso se debe, en especial al director del TAC Diego García Rodríguez. Él es responsable de un centro que tiene como máximas la difusión de los compositores gallegos y la consecución de una personalidad propia. Además, a estas alturas de la película ¿alguien puede pensar que hay música clásica y moderna? En absoluto, la música es todo y solo se divide en buena y mala. Los que saben de esto así lo entienden. Ideas así son las que la acercan a las calles. Que dure.

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