Miércoles 22.04.2009
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Desde pequeño fue un prodigio, y su currículum, a poco que se indague, es de esos que a uno le hace sentirse acomplejado. Porque Alexander Gold Makarov pasó por multitud de cargos e instituciones hasta venir a dar a Santiago, de donde asegura que no se moverá. Comparte dos pasiones: el piano y Compostela. Es todo un lujo que los niños puedan recibir sus clases en la Escuela Berenguela, en la zona histórica de la capital gallega, al igual que imparte sabiduría en la Escuela de Altos Estudios Musicales. Asegura que para él enseñar es dar el corazón, entregarlo al mismo tiempo que habla con los niños de literatura, pintura... de la vida. Y gracias a ese talento que comparte, el nivel musical de Santiago es con seguridad el mejor de Galicia. Son este tipo de personas, las que entregan su esfuerzo cotidiano en mejorar el nivel de los que empiezan, las que elevan la cultura gallega. Por ello merece sin duda el reconocimiento a su dedicación. El germen de este ruso cada día más gallego sin duda tendrá frutos en las próximas generaciones de compostelanos.

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