Martes 17.06.2008
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| Julio Fernández Gayoso |
No hay nada más importante para el presidente de una caja de ahorros -por encima de cuestiones como efectividad, solvencia, ganancias, déficits o números fríos- que la labor social que desarrollan. Lo es por la influencia que esta actividad, que forma parte de la razón social de estas entidades, tiene en la vida de los ciudadanos, que al fin y al cabo son sus clientes. Por eso ayer Julio Fernández Gayoso estaba especialmente satisfecho. Compostela, la capital de Galicia, pasa a contar con un edificio especial que se convierte en el buque insignia de la actividad social y cultural de Caixanova. Es una apuesta personal de su presidente, dispuesto a devolver a esta tierra los beneficios que de sus habitantes recibe. Santiago estaba huérfano de un edificio de Caixanova. Ahora se recupera esa paternidad que, por encima, contribuye a engrandecer, todavía más si cabe, un casco histórico que forma parte del patrimonio de la Humanidad. En la praza de Cervantes se está gestando un nuevo concepto de ciudad. Y Fernández Gayoso ha contribuido en gran medida.

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