Viernes 06.03.2009
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Hay dos maneras de adelgazar, una es comiendo menos de lo mismo, es decir pasando hambre, sufriendo. Y otra, cambiando nuestra dieta. Aquellos que cambian sus hábitos, generando otros más adaptados a su cuerpo pueden, con menos grasas y calorías, llegar a ser felices.
Las necesidades de financiación de Galicia y España tienen que reducirse. No existe otro camino para rebajar nuestra prima de riesgo y esa ha de ser la primera de las tareas del próximo Gobierno central. El PSOE afirma que el PP nos pondrá a régimen y que además ha optado por el régimen sangriento, el de comer menos de lo mismo. El PP argumenta que a nadie le faltará comida, sugiriendo que estamos en el peso ideal. Y todos sabemos que tanto unos como otros, mientras no demuestren que tienen otro modelo de Estado, acabaran reduciendo drásticamente las inversiones públicas y si no alcanza, el gasto social.
La educación pública y la sanidad es mucho más que formar y sanar a precio cero, es salario real inyectado en el bolsillo del ciudadano, con las repercusiones económicas que ello tiene. Si la calidad educativa de los centros públicos cayese, nuestros hijos no dejarían de estudiar, sencillamente, si pudiésemos permitírnoslo, los moveríamos a un centro concertado. Si el Sergas generase, por falta de recursos, desconfianza, suscribiríamos un seguro privado. Y haríamos todo esto a costa de reducir nuestro consumo. Nos plantearíamos suscribir nuevos préstamos con los que adquirir bienes de largo alcance, como una vivienda o un automóvil, pues tendríamos como prioridad generar una bolsa de ahorro para la educación y la salud.
Galicia debe adelgazar, pero no a costa de reducir la renta disponible de sus ciudadanos y sí a lomos de una nueva definición del Estado. Y esta debe comenzar por sus funciones y como no, por su propia estructura. A nadie se le escapa que es necesaria una redefinición del papel y la dimensión de los municipios, eliminar diputaciones y permitir que la iniciativa privada pueda desarrollarse. Por qué no incentivar la existencia de una Universidad privada en Galicia, por qué no autorizar la existencia, a través de concesiones, de puertos privados o por qué San Caetano no puede externalizar, como hacen las grandes empresas, parte de su carga de trabajo.

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