Miércoles 22.05.2013
| Actualizado 21.55
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RODELINDA DE HAENDEL, única ópera en el VII Via Stellae para tiempos de penuria y evidencia de cómo hacer de la necesidad virtud por sus resultados observados. Sin entrar en honduras, esa típica ópera seria con todos sus envaramientos de los personajes, se resolvió ubicando al grupo instrumental, Vespres d´Arnadí, sobre escenario, otorgando el primer plano para las voces solistas en esa versión de concierto. A vuela pluma, un destacado por algunas de las arias: la de Rodelinda-María Hinojosa-Se´l mio duol; Bertarido-M. Engeltjes- en Con rauco mormorio; el Grimoaldo de J.Sancho por Prigioniera hó l´alma o Tirannia gli diede de Garibaldo de S. Kirkbride; de Edwige-M-Infante-, Quanto piú fiera tempestà, y Unulfo- J.Domenech-frà tempeste funeste-, siempre bajo la medida dirección de D.Espada. Valga lo de aledaños por eso de los dos solistas con concierto a mayores. El contratenor J.Domenech, con acompañamiento de clave y chelo en su enfrentamiento entre Italia e Inglaterra para añadirnos tres bises. El otro, el tenor J.Sancho con el arpista M.Vilas también repartiéndose entre Italia y España desde arias y cantatas a los tonos humanos. El clavecinista Pierre HantaÏ, hombre de presencia adusta cual predicador calvinista, impone por lo mismo una actitud atenta y concentrada.

23.05.2013
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