Viernes 06.03.2009
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Feijóo, a diferencia de Touriño, puede realizar viajes al extranjero sin temor a que le contraprogramen. Solamente ha de tener en cuenta la oportunidad política y ajustar su agenda. Anuló el anterior a Estados Unidos para recoger un premio y acompañar a un grupo de empresarios porque la situación del Alakrana así lo aconsejaba. Ahora realiza el primero de carácter oficial al Cono Sur americano con total normalidad. Sirve además, en cierto modo, para examinar a su sustituto. Y el mejor elogio que puede hacerse de éste es que casi ni fue noticia. Todo lo contrario que en la etapa anterior con Quintana. Alfonso Rueda presidió el Consello de la Xunta, se tomaron decisiones de parecido calado a los de cualquier otra reunión y se enfrentó a las preguntas de los periodistas con aplomo y seguridad. Sin eludir las de contenido político.
A la hora de dar la cara ante la prensa, tiene Rueda una ventaja doble: conoce el terreno desde ambos lados de la trinchera. Desde la Administración en la que pasó la mayor parte de su vida y desde la oposición, donde bregó durante tres años con incuestionable éxito final. El presidente puede irse tranquilo.

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