Viernes 06.03.2009
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En Compostela canta el Obradoiro / sus afiladas torres como lirios de piedra hunden el cielo / la Catedral es la flor del Universo / una rosa que quiere echar su aroma al viento. / Y las gentes que vienen para verla / lloran todas de belleza y sentimiento / pues al ver dentro del alma lo que Dios tiene secreto / sienten en la sangre arder un fuego que agita el pecho. / Un rojo sol por el Oriente asoma / ¿no tiemblas, caminante peregrino? / así que pasea la florida loma / ya está cerca el final de tu camino. / Rayos de sol golpean con dulzura / sobre los yunques de la tarde quieta / mientras la luna siguiendo va tus pasos / en campanas de noche que se acerca. / Y cuando abraces al Apóstol silencioso / sentirás un temblor hacia el misterio / un silencio ondulado sonará / que incline todas las frentes hacia el suelo / y el hálito más puro de la vida / será una sombra de tu amor primero / y todos tus amores, peregrino, / como rosas se abrirán un día / en el eterno jardín del alto cielo.

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado