Viernes 06.03.2009
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El Pacto do Obradoiro fue como ese acuerdo al que llegan deudor y acreedor para aplazar el pago de una deuda. El Gobierno central, incumplidor permanente con Galicia, había adquirido el compromiso, primero en el Plan Galicia y después con la llegada al poder de Zapatero, de que el tren de alta velocidad con la Meseta estaría listo en 2010. Después, la fecha se retrasaría al "horizonte de 2012", en frase acuñada por Touriño hasta que el ex presidente se enteró, una vez perdido el poder, de que Magdalena Álvarez nos había estado chuleando con los proyectos guardados en un cajón.
Con la llegada de José Blanco al Ministerio de Fomento se reconoció el débito, lo que le honra, y con Feijóo estableció un calendario para hacerla efectiva en cómodos plazos. Suponía una demora de tres años, sin intereses, que los gallegos aceptaron. Pienso que se llegó al acuerdo porque la Xunta actual y el conjunto de la ciudadanía confía en este ministro. Por de pronto, el año pasado cumplió.
Ahora el Gobierno anuncia recorte del gasto público. Y lo más fácil es hacerlo en infraestructuras. Como a quien lo tiene o está a punto de inaugurarlo no se le puede quitar, los que sufrimos el retraso corremos encima el riesgo de perder el tren de la modernidad para siempre. El AVE es deuda histórica. Que ahorre en donde antes gastó lo que correspondía a Galicia.

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