Viernes 06.03.2009
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ES absurdo y un error culpabilizarse entre las Administraciones a propósito de este fenómeno del llamado "botellón". Esta claro que para nuestros mas jóvenes nada tiene de bueno atiborrares a alcohol por las calles y plazas compostelanas a fuerza de pasmódicas estridencias musicales. Y si bien el Alcalde tiene así razón cuando afirma que que no solo es perjudicial para la salud, sino que también provoca molestias a los vecinos, daños en el mobiliario urbano, y es causa de numerosos accidentes, la pierde cuando sitúa mal el problema en ámbitos del cuerpo policial de la Administración del Estado. La legislación es bien explícita cuando establece esta responsabilidad dentro de las competencias municipales con importantes medidas preventivas y represivas para afrontar este fenómeno local. Pero no es tan sólo un problema de orden público, también, y principalmente, lo es de salud y de educación.Que se reúnan forma parte de un proceso de socialización realmente común entre todas las personas. Que los jóvenes socialicen es muy positivo, pero no las terribles ingestas de alcohol que fin de semana sí y otro también se vienen dando en la ciudad. Necesitamos que las administraciones sanitarias y sociales se involucren, sobre todo desde la atención primaria, y eduquen y prevengan a los jóvenes sobre los grandes problemas de salud que están causando en su organismo.
La edad mínima legal es un aspecto que provoca ciertas diferencias. No obstante, todos sabemos que la edad de inicio en el consumo de alcohol es mucho más temprana. En los botellones hay niños y niñas de 12, 13 y 14 años bebiendo. ¿Quién se lo compra y quién se lo vende? Para ahí deberían mirar también las administraciones competentes.
Doctor en Derecho Público

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