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tribuna libre

CARLOS RUIZ MIGUEL

El triunfo de la voluntad o el preludio de una tragedia

24.09.2014 
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La celebración del 11 de septiembre realizada en 2014 por los separatistas catalanes es uno de esos casos donde una imagen vale más que mil palabras. Y es que después de esta celebración resulta más difícil negar las concomitancias que el nacionalismo separatista catalán tiene con el nacionalsocialismo ("nazismo") alemán de funesta memoria.

La celebración de este año se inició la víspera con una marcha nocturna con antorchas y seguida a la tarde siguiente con la representación de una "V" gigante, encuadrando a miles de personas con colores uniformes. No era, evidentemente, una manifestación para que cada uno acudiera, como persona, con su individualidad, sino para concurrir encuadrados y con uniformidad cromática. Y ello para formar una "V" que, según sus organizadores significa "Votación", "Victoria" y "Voluntad". ¿Y cuál es el significado profundo y desasosegante de esa "V"? Pues no hay lugar a dudas. Se pretende conseguir una "Victoria" política haciendo una "Votación" que no respeta el procedimiento establecido para conseguir hacer realidad su (nada santa) "Voluntad".Nadie en su sano juicio puede decir que los ciudadanos españoles que viven en Cataluña no votan. Ahora bien, lo que diferencia un Estado de Derecho de uno que no lo es, radica en que el Derecho determina "cómo" y "qué" votar. ¿Se podrían suprimir las autonomías en España simplemente convocando una "consulta" para ello? No lo parece, pues para "eso" hay un "cómo", un procedimiento de reforma constitucional según unos procedimientos y mayorías determinados.

Si para tratar la situación jurídico-territorial de Cataluña esos procedimientos y mayorías (establecidos no sólo en la Constitución, sino también en el propio Estatuto catalán) no se respetan ¿por qué deberían ser respetados cuando lo que se trata es de "decidir" otras cuestiones que no sean la separación de Cataluña?

Y aquí radica el problema: cuando quien no puede conseguir sus objetivos políticos no tiene respeto por las normas (sin el cual es imposible la convivencia pacífica) abandona la vía de la razón y del Derecho para tomar la de la "Voluntad".

En épocas en que se estudiaba más filosofía se enseñaba que al "racionalismo" se oponía el "voluntarismo". Y precisamente fueron las ideas antirracionalistas y voluntaristas las que gestaron el monstruo del nazismo. La obra visual que, más que mil palabras, nos ilustra lo que fue el nazismo se la debemos a Leni Riefensahl: "El triunfo de la voluntad" impresionante película sobre el congreso nazi de Nuremberg de 1934 (cuando aún no se habían creado los campos de concentración). Dado que "Triunfo" es sinónimo de "Victoria" aterra pensar que en la Europa de 2014 se vuelva a escenificar por masas encuadradas y uniformadas un nuevo "Triunfo de la Voluntad". El que Riefenstahal rodó en 1934 fue el preludio de una tragedia. Y éste, mucho me temo, también.

CATEDRÁTICO DE DERECHO  CONSTITUCIONAL DE LA USC