Lunes 20.05.2013
| Actualizado 14.37
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EN 2000, cuando daba clases en la Universidad del País Vasco, falló milagrosamente la bomba que ETA le puso a Edurne Uriarte, cofundadora del Foro de Ermua y dirigente del PSE. Se exilió en Madrid, abandonó el PSOE y evolucionó hacia el liberalismo porque descubrió que el progresismo ha aceptado la convivencia con lo que ella llama "cavernas" reaccionarias: la terrorista, la pacifista o buenista, la identitaria nacionalista y de minorías, y la radical antisistema.
A sus 52 años esta catedrática de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos publicó ya diez libros, básicamente sobre el País Vasco y el feminismo, y acaba de sacar Desmontando el progresismo (Gota a Gota), que denuncia el buenismo como reaccionario, opuesto al progreso, y que conduce inevitablemente a las cuatro cavernas.
La debilidad ideológica ante lo que Uriarte llama las cavernas del terrorismo, de las dictaduras de izquierdas, la cobardía ante el radicalismo asambleario, las concesiones a algunas minorías supuestamente étnicas o culturales que hacen desiguales a los iguales, son parte del falso progresismo que conduce a la dictadura.
Periodismo

20.05.2013
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