Viernes 06.03.2009
Hemeroteca web
|
RSS

No son pocos los afiliados socialistas, y muchos más ciudadanos, que estiman que lo que ha hecho Tomás Gómez al decir ''no" a Zapatero, tendrían que haberlo hecho también otros muchos dirigentes y responsables socialistas al menos desde que comenzó la crisis y el presidente del Gobierno dio signos de afrontarla con poco sentido, es decir, con frivolidad. Porque si hoy el Gobierno de España se enfrenta a una huelga general es, en buena medida, porque no se asumió la realidad, conformándose con secundar una retórica más destinada a contentar emocionalmente a los sindicatos que a promover las reformas económicas y sociales que eran necesarias, y que muchos comprendíamos desde el mismo ámbito del pensamiento progresista. Solo que el principio de realidad impuesto por la crisis económica ha mostrado con insólita crudeza los problemas que atraviesa el país, y que exigen un trabajo firme y más riguroso como el que ahora, quizá ya tarde, plantea el presidente.
La tarea principal que esta realidad impone ahora al Gobierno es sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado para 2011. Una tarea que no se presenta nada fácil y con un coste político a pagar que puede ser muy alto si para ello se acude al "salvavidas" del PNV. Por consiguiente, crisis y realidad frente al escenario de un PSOE confundido desde Vigo hasta Las Palmas por las elecciones primarias que se pondrán en marcha para elegir por los afiliados a los candidatos a las próximas citas electorales. En este sentido, no tengo ninguna duda de que Zapatero ha promovido y defiende la democracia interna, incluso mucho más que muchos dirigentes centrales y territoriales del mismo Partido Socialista.

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado