Lunes 20.05.2013
| Actualizado 19.19
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No son pocas las veces que en la sala de musculación veo un ir y devenir de botellines portando líquidos de colores variados... verdes, azules y naranjas; estos variopintos líquidos no son otra cosa que las llamadas bebidas isotónicas, consistentes en soluciones de azúcares simples con 3 ó 4 tipos de sales minerales. La etiqueta de la botella reza una mayor recuperación después del entrenamiento y una disminución de la fatiga durante el mismo.
Hmmm... es un precio muy caro el que deberás pagar por esta ventaja, ya que con ello dejarás de quemar grasa durante TODA tu agotadora sesión de entrenamiento.
Pues bien, es mi deber informarte que existen otros métodos para conseguir mayor recuperación e hidratación, pero sin el inconveniente de "cortar" completamente la quema de grasas durante y después del entrenamiento... Vayamos por partes.
El cuerpo responde energéticamente de la siguiente manera cuando hacemos deporte, actuando en 3 fases:
1ª fase: quema los azúcares almacenados en el músculo que estás trabajando.
2ª fase: si eso no es suficiente, el hígado le manda una cantidad extra de su glucógeno almacenado para que "vaya tirando".
3ª fase: el cuerpo comienza a tirar de las grasas almacenadas para compensar el esfuerzo.
El ejercicio con pesas o entrenamiento "anaeróbico" utiliza, principalmente, el glucógeno almacenado en los músculos-hígado (que no es otra cosa que un "paquete" hidratado de azúcares) como fuente de energía y, tras un intenso trabajo en la sala de musculación, quedamos prácticamente "descargados" de tal combustible. Es por ello que siempre recomiendo hacer una sesión de 20 minutos de actividad aeróbica después del entrenamiento con pesas, nunca antes, porque en ese momento el glucógeno está muy bajo y el cuerpo se encuentra en situación óptima para quemar grasas: antedicha tercera fase en acción. Semejante combinatoria de entrenamiento anaeróbico (pesas) seguido del aeróbico (cinta/elíptica/bicicleta estática) es desde mi punto de vista la mejor para quemar grasa eficazmente, tanto en hombres como en mujeres.
Si solo hacemos ejercicios aeróbicos el cuerpo empieza a "tirar" de la grasa almacenada cuando han transcurrido 15-20 minutos pero, si previamente hemos efectuado 30-45 minutos de anaeróbicos quemaremos grasa desde el primer minuto, dado que el cuerpo da prioridad al poco glucógeno que le queda para preservar la glucemia en sangre y recurre a los lípidos almacenados.
Pues bien, resulta que esa bebida isotónica cargada de azúcares de la que hicimos mención arriba y que estuvimos bebiendo durante el entreno, mantuvo casi inmutable la reserva de glucógeno propia (endógena) lo que, por todo lo antedicho, dificulta la anhelada combustión y pérdida de grasas.
Dicho lo cual, os daré un sabio consejo: que bebáis agua mineral durante el entrenamiento, nada más. Tomadla a sorbos entre series de ejercicios, aunque no tengáis sed, ya que un simple 3% de deshidratación reduce la fuerza corporal en un 10%. Hacerlo así ayuda, además, a mantener baja la temperatura corporal, reduciendo la cantidad de sangre que llega a la piel para refrigerarnos, por lo que esa sangre es utilizada para llevar oxígeno y nutrientes a los músculos. Asegúrate de beber un mínimo de medio litro cada vez que vayas al gimnasio.
El consejo del Gurú
Toma siempre un plátano media hora después del entrenamiento, porque:
1. El ejercicio intenso tiene una acción acidificante sobre el cuerpo, debido a la producción de ácido láctico; el plátano es un alimento alcalino, por lo que contrarresta la acidosis.
2. Hidratamos el intestino, por su alta proporción de fibra soluble y de agua.
3. Recarga el glucógeno perdido de una manera eficiente gracias a sus azúcares de fácil digestión y al ácido málico y... ¡ya estamos list@s para otra!

20.05.2013
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