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TRIBUNA LIBRE

Compostela Vella

Doña Carmen sigue a vueltas con Amarante

16.09.2012 
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NO IMPORTA DE QUÉ IDEOLOGÍA SEAN, todos los partidos políticos comparten una idea: los ciudadanos debemos ir a votar, la sociedad debe participar. Nos dicen que la democracia no puede reducirse a una correspondencia sin sellos enviada desde un colegio electoral una vez cada cuatro años. Tanto escuchó doña Carmen esta cantinela que un caluroso día de verano de hace tres años, en el que no encontraba un sitio sombrío en el que sentarse, tuvo una idea y dijo 
en voz alta:

–“Pues estaría muy bien que ese jardín tan bonito sirviese para algo más que aparcar coches negros de lujo”.

De titularidad pública, ese jardín de doña Carmen se encuentra en el centro de la ciudad histórica y es el jardín del pazo de Amarante, donde hoy se localizan varias instituciones consultivas dependientes de la Xunta que solo lo usan como privilegiado aparcamiento. 
Rápidamente algunos vecinos de su barrio añadieron argumentos a favor de la acertada idea de doña Carmen. Pepe, que vive en la Algalia de Arriba, dijo que carecía de sentido esa zona de estacionamiento, pues ya existe un parquin público a menos de cien metros, donde podrían aparcarse esos coches tan lujosos.

Susana, que reside en Calderería, comentó que los niños del barrio no tienen una zona próxima a sus casas en la que jugar con otros niños y así conocerlos. Que ese espacio verde es ideal para jugar y también podrían usarlo las personas mayores para socializar y hablar de sus cosas. Anxo, que es de Fontiñas, pasea todas las tardes por el casco histórico. Opinó que la prioridad es propiciar el empleo y salir de la crisis, pero que abrir este portalón es algo sensato, con poco coste, enorme beneficio social etc.

Alguien, con tanta memoria como ironía, comentó que el último aristócrata que habitó el palacio solía abrir el jardín para que las familias del barrio jugaran con sus hijos, cuando la democracia aún no había llegado.

Por eso, hace tres años los vecinos decidieron participar, puesto que la democracia había llegado y los ciudadanos debían articularse en sociedad civil. Comunicaron al Concello de Santiago esa idea común de los vecinos de convertir el jardín en parque público para que consiguiera de la Xunta que el parque de Amarante se convirtiera en realidad.

Pasó el tiempo y ahora llegan unas nuevas elecciones. Como era de esperar, los políticos desempolvan de nuevo la consigna de la participación. 

Pero este otoño doña Carmen está hasta el moño y sus vecinos, los que no gastan moño, ven aumentar su decepción y hartazgo cuando escuchan nuevas promesas y son invitados a participar y también a acudir a votar en las urnas ¿Por qué? Pues porque lo de la participación les suena a algo elevadísimo después de tres años de concejales y diputados dedicados a negociar y gestionar la simple apertura de una puerta que los vecinos les pidieron. 

Eso de la participación debe de ser algo muy sofisticado. Definitivamente no lo acaban de entender porque desde hace un año leen en el periódico la noticia confirmando la inminente apertura del portón y da igual a qué hora del día pasen por la plaza de Salvador Parga, ese portalón siempre está cerrado y detrás de él siguen los lujosos coches oficiales de sus representantes, tan tranquilos en su privilegiado y ajardinado aparcamiento.

Tan tranquilos están los coches como sus representantes en la Xunta porque apelan de nuevo a la participación ciudadana en los comicios sabiendo que pasada la romería electoral pueden mirar hacia otro lado y convertirse en amnésicos. 

Pero al final aquellos que prometieron y no cumplieron, quizá ya no cuenten con el apoyo de Doña Carmen que siempre fue votante, con Pepe, con Susana, con Anxo... Posiblemente los políticos no acaban de percatarse de que son las promesas incumplidas las que afectan y desafectan a los ciudadanos de a pie como suelen llamarnos después de haber votado. 

Así que tras la decepción, doña Carmen, Pepe, Susana y Anxo seguramente optarán por abstenerse de votar. ¿Total para qué ese esfuerzo? Doña Carmen posiblemente se quedará en casa, aprovechando el tiempo haciendo filloas, con lo que le gustan a ella y a sus nietos... Señor Feijóo, presidente de la Xunta, rectificar es de sabios y aún hay tiempo hasta el 20 de octubre. 

Asociación de Vecinos
Compostela Vella