Viernes 06.03.2009
Hemeroteca web
|
RSS

'ASÍN' DE PRONTO puede parecer chocante que un padre reniegue de su hijo adolescente, como pasó hace poco en Santiago, tras ser apercibido por la administración por descuidar la educación de su churumbel (en este caso por dejarlo ir de botellón siendo menor). Algunos dirán que se trata de un mal padre que pasa de sus hijos, otros afirmarán que carece de las aptitudes necesarias para educar a su prole, y no faltarán muchos expertos que asegurarán que lo mejor sería quitar a semejante monstruo la custodia del menor rebelde.
Pues bien, al respecto de esta noticia, publicada por EL CORREO, se montó la semana pasada un interesante debate en la web del periódico en el cual, curiosamente, muchos internautas se preguntaban qué diantres podían hacer y cómo demonios podían actuar si a un chaval de 16 o 17 años se le pone en los morros salir de noche e irse de botellón, de colocón o de colesterol hasta las tantas de la madrugada. ¿Le atas con una cadena al radiador más gordo de la casa? No parece una medida muy ortodoxa y podrías acabar en la cárcel, por cabestro. ¿Le amenazas con un castigo terrible, como prohibirle tuentitear o facebookear durante una semana? Al chaval le dará igual, porque lo hará en casa de un amigo. ¿Le dices, como hacían los padres de antes, eso de "si sales no vuelvas por esta casa"? Si es así y cumples la advertencia, seguramente te meterás en un lío judicial del copón por abandonar a un menor. ¿Intentas razonar con él o ella para que entiendan que es necesario cumplir una serie de normas básicas? Algunos chavales con buena pasta lo entenderán y acatarán; otros te dirán que no les sermonees en plan eclesiástico¿Le metes una manita de collejas? Uhhhh, ¿cómo dice usted eso, pedazo de animal? Hala, vaya usted cogiendo sus pertenencias y acompáñeme al cuartelillo.
Lo cierto es que educar a los hijos nunca fue algo fácil, pero mucho menos ahora, por la sencilla razón de que los padres ni pintan (pintamos) mucho ni les dejan pintar en su propia casa, donde el concepto de autoridad se ha perdido casi por completo. Sobre este particular, los chavales de antes éramos igual de mamonazos que los de ahora, pero, por lo general, nos poníamos firmes en cuanto nuestros padres soltaban el más mínimo bufido.
¿Era mejor el sistema antiguo, en el que todo se arreglaba a base de gruñidos o amenazas, o el modelo actual, en el que muchos padres y profesores manifiestan sin tapujos que se sienten incapaces de frenar a sus hijos o alumnos mediante los métodos legales? Algunos ya no sabemos que opinar, pero algo parece estar funcionando rematadamente mal cuando muchos tienden a justificar, al menos parcialmente, al padre protagonista de esta historia.
-¿Dice usted, amable funcionario, que pillaron a mi hijo en un botellón y que debo pagar una multa por no saber educarlo?
-Sí, eso digo.
-Pues edúquelo usted, y que el pedagogo jefe del Gobierno pague la multa. Con los cuernos, a ser posible.

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado