Viernes 06.03.2009
Hemeroteca web
|
RSS
Sí, te equivocas. Si no querías celebrar el dichoso debate, debiste haberlo anticipado mucho antes. Tu argumento de que solo debería celebrarse entre quienes tuviesen verdadera posibilidad de acceder a la presidencia del Gobierno, era plausible, al menos tanto como cualquier otro. Y podías haberlo sostenido, negándote a aceptar la presencia de un convidado añadido que no reunía esa condición.
Y le pasabas la patata a Pérez Touriño, incluso con la pizca demagógica que tanto acaricias en campaña: "Que venga él, si quiere y se atreve, sin muletas". El primer secretario de los socialistas, en el contexto de una política inexcusablemente tripartita, tendría difícil resolver ese embrollo, porque no iba a poder cargar fácilmente con la factura de dejar tirado a su, a lo que se sigue viendo, inexcusable aliado gubernamental. Tú de rositas.
Pero no lo hiciste, por lo menos a tiempo, y ahora quedas como el que huye de un debate por miedo a perderlo. Primero porque la gente es mayoritariamente favorable a que se celebren debates televisivos, incluso más que ningún otro acto de campaña, y no acepta gustosamente que nadie se niegue a participar en ellos. Pero también porque, habiendo dejado pasar tanto tiempo con el voy no voy, pues eso, es razonable pensar que si ahora no vas es después de haberlo pensado mucho, no por una cuestión de criterio inicial, como yo te decía, sino por valoración interesada de los pros y contras. Te has rajado.
Y por cierto, que yo tampoco estoy de acuerdo con tus asesores o contigo, si eres tú el que llegó a la conclusión de que un debate a tres, tal como están las cosas, que tiene todas las posibilidades de acabar siendo uno de dos contra uno, pues aún así, te digo, no estoy de acuerdo con que tengas que darlo previamente por perdido. Hombre: os metisteis en muchos follones por los que merecéis caña, como el conflicto lingüístico artificial y vuestros últimos sucesos partidistas, principalmente, y te los ibas a tener que tragar; pero también tú conoces puntos flacos del bipartido en los que, por cierto, hurgasteis sin miramientos a lo largo de la legislatura. Yo creo que la victoria o la derrota estaban por ver.
Se trataba de prepararse como es debido y ya está. Pero no te atreves. O al menos tienes muy difícil decir que no vas por otra cosa. Una pena.

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado