Lunes 22.12.2008
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Dicen que el libro de José García Abad, El Maquiavelo de León, es un texto demoledor contra el presidente del Gobierno, un texto que lo retrata y lo descubre como nunca hasta ahora. Puede ser, aunque ZP tiene que tener las orejas en plena encarnadura con lo que se le ha dicho desde el 14-M de 2004 a las ocho y cinco de la tarde. Además es el propio García Abad quien nos ilustra sobre una de las características del personaje, cual es la de comportarse como un autista ante las críticas. Cierto, el texto es demoledor, pero no para ZP, sino para todos los demás, para aquéllos que se ven sometidos a su férula sin otras posibilidades de contrarrestarla que arrancar con gusto una hoja del calendario cada 24 horas.
Ese convencimiento de creer que cada día es un día menos era el particular bálsamo de Fierabrás al que algunos recurrían, ya que si al cuerpo de Cristo le sirve para cubrirse y subir al cielo, a los mortales les serviría al menos para permanecer en la tierra sin llagas ni bubas. Pero ya decimos que lo era, porque a raíz del libro de García Abad, ni bálsamo calendario nos queda. Hay una frase en El Maquiavelo leonés que supera en espanto a todas las demás juntas, pues elimina casi cualquier esperanza. Ocurre cuando el periodista escribe: "Si un día cae (ZP), nadie saldrá en su ayuda".
¿Qué horrible profecía esconden estas palabras? ¿Cómo es que "si un día cae"? ¿Es que cabe la posibilidad de que ZP sea eterno? Esto deberían advertírselo a Rosa Díez. No es que ZP sea gallego en el sentido peyorativo de la palabra, lo es en el sentido que le dio Castelao: Sempre en Moncloa.

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