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a toda vela

FERNANDO PONTE HERNANDO

La tesis doctoral de Filgueira Valverde

19.05.2015 
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en estos días dedicados a la egregia figura de Filgueira Valverde, se ha dicho, erróneamente, que se doctoró en la universidad de Zaragoza. Que tal cosa no era posible, resultaba evidente. Exceptuando unos breves años del siglo XIX, tras la Revolución Gloriosa de 1868, hasta 1874 en que cae la I República, en que se permitió leer y defender tesis doctorales en las llamadas universidades de distrito, más vulgarmente, de provincias, hasta bien mediado el siglo XX, la única universidad acreditada para este menester fue la Universidad Central de Madrid, hoy Complutense.

De ahí, por ejemplo, que no apareciese, ni siquiera el título, la tesis doctoral de 1874 de D. Juan Barcia Caballero: Acomodación del ojo en la visión a diferentes distancias; que sí se leyó en Santiago, hasta que la hemos encontrado recientemente en el Archivo Histórico Universitario de Santiago, y ha sido posible incorporarla a la magnífica reseña de su vida y obra de Tino Fraga, en el Álbum da Ciencia do Consello da Cultura Galega http://culturagalega.gal/albumdaciencia/detalle.php?id=300autor=Juan%20Barcia%20Caballero.

No era, por tanto, el caso de la tesis de D. José Filgueira, de 1935, titulada: La Cantiga CIII: Noción del tiempo y gozo eterno en la narrativa medieval. Dicha tesis fue editada en rústica en agosto de 1936 por la USC-Instituto de Estudios Regionales ( Hecho que ha provocado la confusión del catalogador de la Complutense, que la recoge como tesis de la USC) e impresa en los talleres del Eco Franciscano en Santiago en esa fecha, curiosamente cuando iba mes y medio de guerra civil. El ejemplar que tengo me lo regaló el propio D. José, siendo yo un mozalbete de 17 o 18 años, en uno de los veranos que tuve el placer y el honor de ser becario del Museo de Pontevedra.

D. José la leyó y defendió, efectivamente, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid, tal y como se detalla en la página siguiente a la portada de la misma, sólo hay que molestarse en abrirla. Fue dirigida por D. Armando Cotarelo Valledor y presentada ante tribunal constituido por los siguientes profesores, todos catedráticos de dicha facultad: Presidente: el propio D. Armando Cotarelo Valledor y vocales D. Juan Hurtado y Jiménez de la Serna, D. Américo Castro Quesada, D. Ángel González Palencia y D. Luis Morales Oliver, probablemente el secretario; obteniendo la calificación de Sobresaliente, el 15 de Noviembre de 1935. Está dedicada en latín a Antonio Losada Dieguez: "Maestro de filosofía que le enseñó el deleite de escuchar el canto del ruiseñor en el jardín de su mente", en alusión a la Leyenda del monje y el pajarillo, objeto del estudio de la cantiga CIII.

(*) Doctor en Medicina